Las islas comerciales siguen siendo una de las puertas de entrada más buscadas por marcas emergentes y empresas que buscan ganar visibilidad dentro de los principales centros comerciales de Montevideo. Aunque ocupan pocos metros cuadrados, su ubicación estratégica en los corredores de circulación les permite captar miles de miradas por día y transformarse en una vidriera privilegiada para productos de compra rápida o impulsiva.
Según información obtenida por InfoNegocios Uruguay, el costo mensual para alquilar una isla en un shopping montevideano ronda los $ 110.000. Sin embargo, ese monto no siempre es el definitivo.
La fuente explicó que el esquema funciona bajo una modalidad habitual en la industria: el comerciante paga un alquiler mínimo garantizado, pero si un porcentaje previamente acordado de las ventas supera ese valor, debe abonar la cifra mayor. El porcentaje aplicado suele ser de 3% sobre la facturación, es decir, que si el 3% de tus ventas supera ese valor, pagás el correspondiente.
El sistema no es nuevo en el mercado de centros comerciales. Distintos operadores de shopping utilizan contratos que combinan un canon mínimo con un componente variable asociado a las ventas, alineando así parte de los ingresos del centro comercial con el desempeño del negocio instalado.
Las islas tienen además una característica que las diferencia de los locales tradicionales: la exposición. Al estar ubicadas en los pasillos centrales, reciben el flujo de clientes de frente, sin la barrera física que supone el ingreso a un local cerrado. Esa visibilidad las ha convertido históricamente en una opción especialmente atractiva para rubros como accesorios, tecnología, telefonía, regalos, cosmética y gastronomía de pequeño formato.
La ecuación económica, sin embargo, no se limita al alquiler. Los operadores también deben contemplar salarios, stock, diseño del espacio y costos operativos. Aun así, para muchas marcas el formato sigue siendo una alternativa más accesible que un local tradicional, ya que requiere una inversión inicial significativamente menor y permite probar mercados o zonas de alto tránsito sin asumir la estructura completa de un establecimiento de mayor tamaño.