Laboratorios Haymann, con su gerente de Farmacología Grisel Gold

(Por Santiago Perroni) En nuestra sección “Un Día en…” el equipo de InfoNegocios visitó las oficinas de Laboratorios Haymann y dialogó con Grisel Gold, gerente de Farmacología de la empresa. Durante la entrevista la acompañó Fabio Centurión, gerente comercial de la División Consumo.

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¿Cómo nació Haymann?

El laboratorio tiene más de 50 años en el mercado. Es una empresa nacional con capitales 100% uruguayos. Estamos avocados al mercado interno, aunque también exportamos. Haymann apunta a buscar productos que impulsen la calidad de vida y la saludabilidad. Manejamos productos de nicho, nos dedicamos al área respiratoria, digestiva y de tabaquismo. Hace unos años estamos abocados a la calidad de vida e incorporamos  productos nutritivos: tenemos una línea de edulcorantes importantísima. Ahora, además, tenemos los probióticos. 

¿Hacia dónde exportan?

De forma directa a Chile y Paraguay. A través de otro laboratorio, Mega Pharma, exportamos nuestra línea de inhaladores hacia Centroamérica y otros países de América del Sur. 

¿Cuántas personas trabajan en la empresa?

Cerca de 100. Tenemos una planta de 3.000 m² auditada por el Ministerio de Salud Pública, nuestros clientes del exterior y aprobada por la FDA. 

¿Cuántos productos comercializa el laboratorio?

Unas 100 referencias. Unos 25 son relacionados a los edulcorantes y el resto son fármacos de todas nuestras líneas. Tenemos dividida la empresa en la línea de farmacología (medicamentos y nutraceuticos) y la parte de edulcorantes. 

¿Qué porcentaje de la facturación representan los endulzantes?

Un 30% o 35%.

¿Cuáles son los medicamentos más populares que comercializan?

Cuando empezamos los medicamentos de la línea de inhaladores eran los más vendidos y hasta el día de hoy productos como el Ventiplus son conocidos por todos. El Serflu -otro inhalador- es otro producto estrella. El Silán Compuesto, un producto de la línea digestiva, también es importante. También tenemos un chicle de nicotina para dejar de fumar que se vende muy bien. La planta fue aprobada por la FDA de Estados Unidos porque exportamos el chicle hacia allí. Fuimos el primer producto químico en llegar a Estados Unidos. Es muy importante para nosotros porque acompaña las políticas anti tabaquismo del Estado. 

¿Qué los diferencia de otros laboratorios?

No trabajamos con productos de uso masivo, nos manejamos con productos de nicho. No tenemos ni antibióticos ni analgésicos. Fuimos el primer laboratorio en traer probióticos al país en el año 2014. Nuestros visitadores siempre dicen que abrimos el mercado. Los probióticos son microorganismos vivos que dados de la forma adecuada producen muchos beneficios al organismo, sobre todo a nivel de la flora intestinal. Tenemos cinco probióticos y el último que lanzamos es muy innovador porque apunta al eje intestino-cerebro. Está pensado para mejorar el estado de ánimo.

¿Qué tiene de especial este medicamento?

Primero que no es un medicamento, es un suplemento alimenticio de venta libre y se puede comprar sin receta médica. De todos modos, se lo damos a conocer a los médicos. Es el primer probiótico que recibe el nombre de psicobiótico. Lo estamos importando de Canadá. Disminuye los síntomas físicos y psíquicos del estrés y la ansiedad. Hay trabajos científicos que lo avalan, no genera dependencia, es muy bien tolerado y es 100% natural. Son dos cepas de probióticos que aumentan nuestro nivel de serotonina, que es el neurotransmisor de la felicidad. 

¿Qué costo tiene?


La caja de 30 comprimidos cuesta $ 800. Se toma uno por día y a partir del día 20 se empieza a sentir el efecto. 

¿Piensan incorporar más probióticos?

Sí. Los probióticos trabajan por cepas. Obviamente hay muchas patologías y enfermedades que se pueden mejorar con otras cepas. Estamos constantemente mirando qué incorporar. Los cuatro primeros que trajimos son de orígen israelí. Israel es un país de vanguardia en cuanto a la salud y la tecnología. Como el proveedor israelí no tenía esta cepa, fuimos a buscarla a Canadá. Buscar los probióticos y registrarlos nos llevó cuatro años. Tuvimos que formar una categoría en el Ministerio de Salud Pública porque no existía. 

¿Cómo es competir con las grandes multinacionales farmacéuticas?

La competencia es complicada para un laboratorio nacional, pero es sana. No le tenemos miedo. Tenemos un presupuesto distinto que hay que saber usar de forma inteligente, innovando. Tenemos confianza en nuestros productos y la calidad que tienen cada uno de ellos. Los médicos confían en nosotros. Cuando trajimos los probióticos estuvimos un año y medio trabajando con los médicos. No queríamos arrancar con pautas publicitarias, que los pacientes le llevaran el producto al médico y este les dijera que no lo conocía; por más que en otros países como no es un medicamento no hacen lo que nosotros hicimos. Quisimos primero dedicarnos a ganarnos la confianza de los médicos. 

¿Cómo se ha comportado la facturación de la empresa en el último tiempo?

Bien. La industria farmacéutica es muy competitiva, pero estamos conformes con nuestra performance en los últimos años. Estamos contentos y, dentro de un mercado recesivo, buscamos crecer -por ejemplo- introduciendo nuevos productos de consumo masivo. 

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