Si de bombones artesanales se trata (Quiero Chocolate produce pequeñas obras de arte)

En muy poco tiempo, desde que descubrió el mundo del chocolate, Mónica Sniadower se endulzó con los sabores, aromas y texturas que sus manos podían crear, fundamentalmente a través de pequeñas obras de arte como son sus bombones. De hecho, con Quiero Chocolate, su emprendimiento, Sniadower pasó de una producción anual de 8.000 bombones en 2017 a 40.000 en 2020.

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Licenciada en Administración de Empresas y con un posgrado en Recursos Humanos, madre de cuatro hijos, esposa y emprendedora, Mónica Sniadower descubrió en 2016 una pasión que hoy ocupa prácticamente sus 24 horas: el chocolate… o mejor dicho, la elaboración artesanal de bombones, mendiants, bocaditos marroc, tabletas, barras, chocolatines y naranjas confitadas bañadas en chocolate semi amargo, entre otras delicatessen dulces.

“Siempre me gustó la buena cocina, en particular la repostería, y siempre me atrajo el arte, el diseño, la decoración, ese toque de buen gusto en lo visual. Sin duda en Quiero Chocolate se conjugan todas estas cosas en las que, desde mi primer curso en bombonería en 2016 a la fecha, no he parado de crecer, aprender, especializarme, tomar decisiones, equivocarme y disfrutar de una pasión que hoy, también, es mi trabajo”, dijo Sniadower a InfoNegocios.   

Lo que en un principio fue buscar “un poco de libertad y un manejo personal de los tiempos para estar con mis hijos y mi familia” hoy es una empresa que “desde 2017 viene duplicando año tras año la venta de bombones y chocolates”.

“En términos de producción -dijo la creadora de Quiero Chocolate-, para tener una idea más o menos aproximada de ese crecimiento, puedo decir que este año vendí ocho veces más de lo que vendí cuando recién empecé, significando eso una producción de 8.000 bombones anuales en 2017 a hoy estar cerca de los 40.000”.

Para Sniadower, además de ir haciéndose un lugar con su marca a través del boca en boca de las personas, las redes -fundamentalmente Instagram y Facebook- fueron su principales aliadas al momento de hacer conocer sus bombones artesanales, cuya terminación o acabado es absolutamente a mano e individual, convirtiéndolos casi como piezas de arte únicas de la bombonería.

“En estos años de ir probando y aprendiendo siempre nuevas técnicas -dijo Sniadower-, viajando al menos una vez por año a México u otros países en los que hay un mayor desarrollo de la bombonería, al menos mucho más amplio que aquí, llegó un día que tomé la decisión de hacer todos los bombones con el mismo molde, concentrándome entonces en el relleno y su terminación. Ahí fue el quiebre, el clic que marcó el rumbo que hoy tiene Quiero Chocolate”.

Con precios que oscilan entre $ 260 y $ 1.400 -con elegantes packaging que van de 4 a 36 bombones-, los productos de Quiero Chocolate se destacan por la buena combinación que Sniadower pone en los mismos, dejando deslumbrados a los simples observadores por la calidad de los diseños, colores y brillos de los bombones y luego, una vez probados, dejando boquiabiertos a los más golosos, fascinados por su sabor, aroma y textura.

“En el top tres de más vendidos -dijo Sniadower- está, por orden, primero el de dulce de leche, luego el de crema de oreo y por último el de crema de avellanas que tiene el típico sabor a Nutella. Tres sabores muy clásicos del paladar uruguayo”.

Sin embargo, la emprendedora dijo que “hay un público más afín a salirse de lo clásico y prueba sabores como frutos del bosque, Baileys, intenso de café, limón, membrillo y moras y praliné de almendras”.

Según la chocolatier, “en Quiero Chocolate el 70% del volumen de venta se concentra en los bombones, mientras que el 30% restante es de los otros productos”, agregando que hacia fin de año -una de las zafras para este tipo de productos, ideal para regalar- seguramente crezca el porcentaje de chocolates corporativos, empresariales y personalizados.

“En febrero, San Valentín es una excelente zafra, pero eso pasó y en plena pandemia cayeron las otras, como Pascua en abril, el Día de la Madre en mayo, el Día del Maestro… En este escenario esperemos que repunte con Fin de Año, y más si no va a haber fiestas o eventos, porque de algún modo, el hecho de enviar un chocolate o bombones como obsequio, como modo de agradecer a clientes, socios y colaboradores, es enviar un mensaje -dulce en este caso- de sigamos cuidándonos”, sostuvo Sniadower.

En suma, según la creadora de Quiero Chocolate, “un bombón perfecto es brillante y hermoso a la vista, y el crack de la mordida libera la sorpresa de sabores y aromas del chocolate y los rellenos”… No queda otra que visitar la página de esta emprendedora y decir “quiero chocolate”.

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