Los hackers éticos uruguayos también recaudan (Strike consiguió inversión de US$ 5,4 millones para despegar al infinito y más allá)

La historia detrás de Strike es la de un joven uruguayo que supo decir no a las impresionantes ofertas de gigantes tecnológicos para perseguir un sueño todavía más grande y que acaba de despegar. Con 25 años de edad, Santiago Rosenblatt, fundador y director ejecutivo de Strike, viene acumulando una enorme experiencia en ciberseguridad y ahora, a través de una ronda de inversión, acaba de hacerse de US$ 5,4 millones para llevar a sus “hackers éticos” alrededor del mundo.

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Según un informe de Fortinet, una multinacional líder en soluciones de ciberseguridad amplias, integradas y automatizadas, durante 2021 se ha detectado un aumento constante de ciberataques -un 600% superior al registrado en 2020-, llegando a alcanzar, solo en América Latina, más de 289.000 millones de intentos.

En un escenario así, que exista una plataforma de penetration testing continua, que amplía el acceso a la ciberseguridad, es una necesidad ineludible para todas las compañías. A esto se dedica Strike, una empresa fundada por el uruguayo Santiago Rosenblatt, graduado de la Facultad de Ingeniería de ORT, quien acaba de recaudar en una ronda semilla de inversión US$ 5,4 millones, lo que le permitirá ampliar la red de strikers en el mundo y reforzar la posición de liderazgo en Latinoamérica durante 2022, para luego expandirse al mercado de Estados Unidos y Europa.

En diálogo con InfoNegocios, este joven de 25 años de edad, que a los 7 ya estaba hackeando una empresa y a los 15 ayudaba a defender de ciberataques a algunas de las compañías emergentes más importantes de América Latina -como AstroPay y PedidosYa-, dijo que cuando comenzaron a llegarle “ofertas de Facebook, Amazon y algunas otras, que eran impresionantes, sabía que tenía que romper todo y armar algo más grande, por eso creé Strike”.

Strike, una plataforma de prueba de penetración continua que combina la automatización con piratas informáticos éticos, se asegura con esta inversión de US$ 5,4 millones que la búsqueda de errores sea más accesible para las pequeñas empresas, pudiendo crecer de modo más acelerado.

“El objetivo para fines de este año es alcanzar a trabajar con unas 100 empresas activas, algo que ya estábamos en camino más allá de la inversión. Pero con este capital, nos planteamos una proyección, conservadora por cierto, de llegar a unas 3.000 empresas en tres años y medio”, dijo Rosenblatt.    

El fundador y director ejecutivo de Strike sostuvo a InfoNegocios que “no estoy dispuesto a sacrificar calidad por escalabilidad, porque Strike es eso, calidad de servicio. Cuando una empresa piensa en seguridad, piensa en Strike”.

A propósito del servicio y la calidad, cabe señalar que Strike tiene un enfoque diferente para las pruebas de penetración que combina la automatización con piratas informáticos éticos o strikers, lo que significa que la startup puede ofrecer a las empresas un monitoreo continuo de vulnerabilidades a un costo 10 veces más accesible que sus competidores.

Según Rosenblatt, “las pruebas de penetración se realizan, tradicionalmente, como máximo una o dos veces al año, y esto es porque son extremadamente costosas y consumen mucho tiempo”, agregando que “en el escenario actual, las necesidades de seguridad requieren un enfoque diferente, eso es lo que creamos con Strike”.

Strike permite a las empresas tener un seguimiento continuo de sus vulnerabilidades gracias a sus tests, que son realizados por “strikers” -término que Rosenblatt quiere reforzar porque “hacker” sigue teniendo connotaciones negativas- de distintos países, que incluyen expertos dentro del Top 100 global de HackerOne, la plataforma por excelencia de hackers éticos.

Actualmente Strike ayuda a las principales fintech de Latinoamérica, así como también empresas clave en Silicon Valley.

“Más allá de los nombres que puedan tener las compañías -señaló Rosenblatt-, lo valioso aquí es la cultura de Strike, el trabajo que comencé haciendo yo solo hace unos años, después fuimos tres personas, más adelante ocho y hoy, somos 24 amigos, se disfruta. Sí, disfrutamos lo que estamos haciendo”. 

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