La confirmación de un nuevo ciclo de El Niño para el segundo semestre de 2026 vuelve a poner al clima en el centro de las decisiones del agro. Y, en principio, Uruguay aparece entre los potenciales ganadores. Un análisis de Hedgepoint Global Markets señala que el fenómeno suele favorecer a los cultivos del sur de América del Sur —entre ellos los uruguayos— gracias a un régimen de lluvias más regular, mientras que importantes regiones agrícolas del centro-norte de Brasil podrían enfrentar déficits hídricos que afectarían la producción de soja y maíz.
Para Uruguay, el escenario abre la puerta a una combinación poco habitual. Ya que se está dando una buena campaña agrícola y, al mismo tiempo, un mercado internacional con precios más firmes si Brasil, el mayor productor mundial de soja, ve reducida su oferta.
En diálogo con InfoNegocios Uruguay, Luiz Fernando Gutiérrez Roque, coordinador de Inteligencia de Mercado en Hedgepoint Global Markets, explicó que el principal beneficio esperado para el país pasa por una mayor estabilidad hídrica durante el desarrollo de los cultivos, aunque advirtió que el resultado final dependerá del equilibrio entre lluvias y radiación solar.
"La mayor regularidad de las lluvias que se espera durante los fenómenos de El Niño suele crear un entorno más favorable para el desarrollo de los cultivos, lo que conduce a mayores rendimientos en soja y maíz. Sin embargo, si hay exceso de humedad y baja incidencia de luz solar durante períodos decisivos, esos beneficios podrían reducirse", señaló.
Si las condiciones climáticas acompañan, Hedgepoint Global Markets estima que los rendimientos de la soja podrían volver a acercarse a los 3.000 kilos por hectárea, mientras que el maíz podría recuperar productividades cercanas a 8.000 kilos por hectárea. En ese escenario, la producción uruguaya rondaría los 4 millones de toneladas de soja y 2,5 millones de toneladas de maíz.
El trigo presenta un panorama algo más incierto. Según Gutiérrez Roque, al tratarse de un cultivo de invierno, el momento en que lleguen las lluvias será determinante. "Un exceso de precipitaciones puede afectar la calidad del grano, especialmente su contenido de proteína", explicó. Aun así, si el clima resulta favorable, la productividad podría volver a ubicarse cerca de los 5.000 kilos por hectárea, con una producción próxima a 1,4 millones de toneladas.
Mientras el sur del continente podría beneficiarse de lluvias por encima del promedio, la situación sería muy diferente para parte de Brasil. Hedgepoint Global Markets advierte que las regiones Norte, Nordeste y sectores del Centro-Oeste —donde se concentra buena parte de la producción brasileña de soja y maíz— podrían registrar precipitaciones inferiores a lo normal.
Estados como Mato Grosso, Goiás y Bahía aparecen entre los más expuestos. La experiencia reciente de la campaña 2023/24 mostró cómo la falta de humedad provocó pérdidas importantes, especialmente en Mato Grosso, principal estado productor de soja del país.
Para Uruguay, esa situación podría convertirse en una oportunidad comercial. "Un problema de producción en el centro-norte de Brasil podría provocar una reducción significativa de la oferta sudamericana y mundial de soja, impulsando los precios internacionales y reduciendo el potencial exportador brasileño", afirmó Gutiérrez Roque.
En ese contexto, agregó, "la reducción de la oferta brasileña podría abrir espacio para que Uruguay aumente su participación en las exportaciones sudamericanas de soja, con primas más sólidas y mejores márgenes para los productores".
Pese al escenario favorable, Hedgepoint Global Markets advierte que El Niño no garantiza automáticamente una campaña exitosa. "Los productores uruguayos deben estar atentos al posible exceso de lluvias y, sobre todo, a la posible falta de luz para el desarrollo de los cultivos", sostuvo el especialista.
Además del impacto sobre el crecimiento de las plantas, un exceso de humedad podría generar retrasos en las cosechas y dificultades logísticas para sacar la producción de los campos.
Desde Hedgepoint Global Markets consideran que el contexto climático vuelve todavía más relevante la gestión del riesgo comercial. "La incertidumbre climática exige una estrategia flexible. Productores, exportadores e industrias deberían evitar exposiciones excesivas y utilizar herramientas que les permitan proteger sus márgenes sin resignar oportunidades", explicó Gutiérrez Roque.
En particular, destacó el uso de opciones como instrumento para asegurar precios mínimos y, al mismo tiempo, conservar la posibilidad de capturar eventuales subas derivadas de problemas productivos en otros países de la región.
También recomendó monitorear de cerca variables como las primas de exportación, el tipo de cambio y los precios internacionales, ya que "la gestión del riesgo debe ir más allá de la protección y convertirse en una herramienta para preservar márgenes, reducir la volatilidad y aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado".
Según el análisis de Hedgepoint Global Markets, los efectos más relevantes de El Niño sobre los mercados agrícolas volverán a concentrarse en el hemisferio sur durante la campaña 2026/27, con Brasil y Argentina como los principales focos de atención. Para Uruguay, el fenómeno podría traducirse en una campaña con mejores rendimientos y nuevas oportunidades comerciales, siempre que las lluvias lleguen en la medida justa.
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