Abuelo crea empresa, nieto choca el auto (solo 20% de empresas familiares considera preparados a sus sucesores)

Según un estudio realizado por la consultora KPMG Uruguay en conjunto con el Centro de Empresas Familiares, la expectativa de mantenerse como compañías con lazos familiares se mantiene en la mayoría, sin embargo, solo el 20% considera que el sucesor está preparado y actualmente el 58% están lideradas por la 2ª generación o siguientes.

Las empresas familiares -definidas como aquellas que se encuentran gestionadas por familias cuyo sustento económico proviene principalmente del desarrollo de dicha actividad- tienen un importante rol en el ecosistema empresarial de Uruguay. De acuerdo con estimaciones del Centro de Empresas Familiares (CEF) de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, las empresas familiares tienen una representación del 80% en el ecosistema empresarial Uruguay.

Según una encuesta realizada por KPMG junto al CEF a más de 60 empresas de esta categoría, se identifica a la trayectoria como factor distintivo: el 80% tiene más de 15 años operando y una expectativa mayoritaria de continuar funcionando como empresa familiar, aunque apenas 2 de cada 10 empresas considera que el sucesor está preparado.

“Las empresas familiares son objeto de estudio a nivel mundial por KPMG, donde llamativamente, a pesar de las diferentes latitudes y culturas, suelen surgir rasgos similares. En Uruguay se comparte la siguiente expectativa fundamental: los líderes de las empresas familiares nos cuentan que, mayoritariamente, seguirán siendo empresas familiares. Esto supone un gran desafío de seguir desarrollando y profesionalizando la empresa, para que su desarrollo en el tiempo permita una operativa sostenible y que pueda dar sustento a un número creciente de miembros de familia, generación tras generación”, dice Italo Elola, director de Asesoramiento Gerencial.

Los principales datos de la encuesta dan cuenta de que el 78% de estas entidades son “Pequeñas Empresas” o “Medianas Empresas” y predomina mayoritariamente el sector importación y venta de productos industriales (24%), tales como bienes para la construcción, materiales eléctricos, pinturas y otros artículos de barraca y ferretería.

En segundo orden, este tipo de empresas se dedican en Uruguay a la prestación de servicios (21%) vinculados a actividades agropecuarias, inmobiliarias, despachantes de aduana y talleres de reparación de máquinas y vehículos, entre otros.

En tanto, el tercer sector de actividad más relevante es el de bienes de consumo (14%), en lo referente a la comercialización de vestimenta, juguetes, alimentos y artículos para el hogar, entre otros.

Cabe destacar que relevancia de los sectores de actividad está vinculado al hecho de que la encuesta fue difundida a través de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay.

“Si bien esta información sobre el tamaño y el sector al cual pertenecen las empresas encuestadas nos permite enmarcar los resultados, lo cierto es que las características de las empresas familiares trascienden estos aspectos, por cuanto son los lazos de familia el factor común. Convivir con la familia en casa y en el trabajo, si bien puede ser muy disfrutable, complejiza el relacionamiento y requiere establecer reglas claras, espacios de gobernanza, profesionalizar prácticas que fortalezcan, y por ende, cuiden, tanto a la familia empresaria como al negocio. Para ello, conocer cuál es el estado de situación de este tipo de empresas y familias en Uruguay se torna de vital importancia para analizar este sector invisibilizado como tal, de manera de poder ofrecer instrumentos como respuesta a sus necesidades”, sostiene Verónica Balestero, coordinadora general del CEF.

Asimismo, los datos obtenidos revelan que un 41% de las empresas alcanzadas tienen hasta 10 colaboradores y el 88% no supera los 40 colaboradores. En lo que refiere a la generación de ingresos, el tramo de facturación anual entre US$ 0,5 y US$ 2,0 millones es el que acumula mayor cantidad de empresas familiares (38%), y solo el 17% supera la facturación anual de US$ 5 millones.

Consultadas sobre sus expectativas de futuro, las empresas familiares muestran un amplio optimismo en cuanto a su actividad e incluso la mayoría planea expandirse dentro del territorio uruguayo, confiando en diferenciales como la atención al cliente, su imagen de marca y su presencia de mercado.

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