El informe señala que las compras de energía al exterior alcanzaron los 633 GWh, muy por encima de los apenas 7 GWh registrados en 2024, lo que implica un aumento de 90 veces. Simultáneamente, las exportaciones cayeron a 1022 GWh, aproximadamente la mitad del año anterior.
La generación eléctrica se redujo 8% en comparación al 2024, mientras que el consumo final creció 2% respecto al año anterior.
Más allá de estas variaciones, la matriz de generación mantuvo un perfil ampliamente renovable, con un 98% de la electricidad proveniente de estas fuentes. Por ejemplo, la hidroelectricidad lideró la producción alcanzando un 38%, seguida por la energía eólica y la biomasa, en ambos casos con un 28%. La energía solar representó un 4% y la de combustibles fósiles llegó al 2%.
El aumento en el consumo final de energía fue principalmente apalancado por el sector industrial, que concentró el 52% del total, seguido por el transporte con el 25%. Si bien el uso de electricidad en el transporte se triplicó respecto a 2024, todavía representa cerca del 1% de la energía entregada al sistema.
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