La multiplicación de medios de pago digitales no solo transformó la experiencia de consumo, sino que también expuso a comercios y empresas a una nueva generación de riesgos financieros. Fraudes, contracargos y operaciones difíciles de rastrear se convirtieron en una preocupación creciente para los equipos de finanzas, especialmente en un contexto donde el dinero ya no circula en efectivo. “Hoy los comercios están mucho más expuestos que hace cinco años. El fraude dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una actividad organizada”, señaló Gonzalo Lissarrague, fundador y CEO de la fintech uruguaya Nubceo, en diálogo con InfoNegocios.
Según datos del Global eCommerce Payments & Fraud Report de Visa, los comerciantes estiman que alrededor del 3% de los ingresos del comercio electrónico se pierde cada año por fraude, con especial incidencia en tarjetas de crédito y billeteras digitales. En ese contexto, Lissarrague explicó que el problema va más allá de la pérdida puntual: “El impacto real está en el tiempo operativo, los reclamos, los contracargos y la falta de visibilidad sobre qué está pasando”.
Cuando el delito se vuelve un modelo de negocio
Uno de los fenómenos que más preocupa al ejecutivo es el avance del Fraud as a Service (FaaS), un concepto que describe la oferta de servicios de fraude listos para usar, comercializados en la dark web de forma similar a cualquier software por suscripción. “Existen kits de phishing para clonar sitios de bancos o billeteras, bots para simular transacciones, bases de datos de tarjetas robadas y hasta soporte técnico para cometer fraudes. Es una industria”, explicó.
Por otro lado, a estas amenazas externas se suman modalidades internas cada vez más frecuentes: desvío de cobros por parte de empleados, uso indebido de terminales de pago o aceptación de tarjetas sin validar identidad. En muchos casos, estas prácticas pasan desapercibidas por la falta de integración entre los sistemas administrativos y los puntos de venta.
Frente a este escenario, Lissarrague sostuvo que la clave está en la digitalización y el uso inteligente de los datos. “Las empresas que no concilian sus ventas a diario y no tienen alertas tempranas sobre contracargos o rechazos están jugando a ciegas”, afirmó.
En esa línea, la empresa desarrolló una plataforma que centraliza información de múltiples adquirentes, bancos y billeteras digitales, permitiendo conciliar transacciones en tiempo real, detectar patrones anómalos y anticipar desvíos mediante modelos de análisis predictivo e inteligencia artificial. Además, esta visibilidad permite identificar con precisión en qué sucursal, terminal o medio de pago se concentran los problemas, transformando el fraude (históricamente invisible) en información accionable.
A su vez, esta falta de control no solo impacta en el fraude, sino también en los costos asociados a cobrar digitalmente. Un relevamiento reciente de Nubceo muestra que los costos transaccionales promedio en Uruguay superan el 11%, con sectores como el gastronómico donde pueden escalar sensiblemente más. “La mayoría de las compañías cree que el problema está en vender más, cuando en realidad muchas veces la diferencia está en cobrar mejor”, señaló Lissarrague.
Con más de tres décadas de experiencia en compañías multinacionales, -incluyendo cargos ejecutivos en Thomson Reuters-, Lissarrague decidió emprender para resolver una problemática que observó de forma recurrente en empresas medianas y grandes: la complejidad creciente de los pagos digitales. Hoy Nubceo procesa miles de millones de dólares en transacciones anuales y opera en varios países de América Latina, con planes de expansión regional. Sin embargo, según su fundador, el diferencial no está solo en la tecnología. “No creo en los mega líderes. Creo en equipos, en datos y en decisiones informadas. En un contexto tan volátil, eso es lo que marca la diferencia”, advirtió.