De Punta del Este a Silicon Valley (la startup uruguaya que ya recibió capital ángel por US$ 500.000 y sale al mercado en un mes)

Creada hace menos de un año, Pooshlo utiliza inteligencia artificial para ofrecer un servicio que monetiza interacciones de influencers a través de redes sociales y busca posicionarse como “el player fintech” para influencers, con el apoyo del exsocio fundador de CPA Ferrere Nelson Mendiburu.

A pocos meses de haber iniciado operaciones formales, la startup uruguaya de inteligencia artificial Pooshlo cerró una ronda ángel del reconocido Draper House Club por US$ 500.000 y ya prepara el terreno para su siguiente escala: en abril viajará a Silicon Valley con la intención de abrir una ronda pre-seed que, según anticipa su cofundador y CEO, Andy Israel, debería ubicarse “por lo menos en el doble del tamaño del anterior”, es decir, en el entorno del millón de dólares.

La historia comenzó en abril del año pasado, en Punta del Este, cuando Israel y sus socios detectaron una fricción evidente en una industria volumétrica y, al mismo tiempo, artesanal: el influencer marketing. “Siempre las industrias que se manejan de manera más manual y que a la vez son grandes son donde hay mayor oportunidad de eficiencia”, afirmó Israel en diálogo con InfoNegocios Uruguay.

La tesis consiste en aplicar inteligencia artificial a un mercado en expansión —bajo la premisa de que las marcas destinan cada vez más presupuesto a creadores de contenido— y transformarlo en un sistema medible, escalable y con lógica transaccional clara. El dato no es menor. El propio Israel cita el anuncio de Unilever, que prevé trabajar con más de 300.000 influencers este 2026 con una estrategia “influencer first”. Y, en ese contexto, la coordinación manual deja de ser viable.

Una tercera vía en marketing digital

Pooshlo no compite de forma frontal con la pauta en plataformas como Meta o con Google Ads, ni replica el modelo tradicional de contratación de influencers para generar contenido patrocinado. Su propuesta es otra: monetizar interacciones.

“Creamos una tercera forma de hacer marketing digital”, explicó Israel. Las marcas pueden contratar influencers no para producir piezas, sino para generar conversaciones: comentarios, likes, compartidos y dinámicas que activen comunidad en torno a la publicación de la marca. La lógica es menos aspiracional y más transaccional, es decir, que aumenta el tráfico y genera una activación medible.

El modelo resuelve un problema que tiene el sector con respecto a la trazabilidad de las interacciones. Mientras el influencer marketing tradicional suele diluirse en métricas difusas, Pooshlo promete indicadores concretos —alcance, engagement rate, costo por comentario, activación de códigos de venta— y una ecuación de eficiencia comparable con la pauta digital paga.

La monetización combina suscripción y comisión. Las marcas abonan US$ 280 mensuales para utilizar la plataforma y, sobre el presupuesto que asignan a campañas con influencers, Pooshlo cobra una comisión del 3%. A los creadores no se les descuenta nada. “Lo que podemos asegurar es que vamos a generar las conversaciones correctas y llevar el tráfico que la marca desea. Después, la concreción de la venta depende del producto y de la operación comercial de cada empresa”, subrayó el CEO.

El ecosistema, además, no es de acceso irrestricto. Tanto marcas como influencers atraviesan un proceso de validación interna. La compañía exige un mínimo de 5.000 seguidores para preseleccionar perfiles y mantiene un comité asesor que revisa la coherencia con los valores de la plataforma. Del lado corporativo, la lógica es similar: no se trata de abrir la puerta a cualquier anunciante, sino de construir un entorno de confianza compartida.

Tres tipos de clientes y ambición regional

En esta primera etapa —que cierra su “soft launch” este mes— Pooshlo ya trabajó con marcas como Ipanema, Punta Shopping y la tradicional Príncipe Humberto, además de agencias de marketing locales que operan con portafolios amplios de anunciantes. El mapa de clientes se divide en tres: agencias de marketing, marcas directas de consumo masivo y marcas personales.

El interés estratégico está en las agencias. “Hacer un acuerdo con una agencia automáticamente habilita trabajar con todo su portafolio”, resaltó Israel. Esa estructura acelera la penetración comercial y reduce costos de adquisición.

Aunque el primer mercado de validación es Uruguay, la compañía nació con vocación transfronteriza. La industria de influencia es, por definición, global: marcas uruguayas pueden contratar creadores radicados en Miami y multinacionales gestionan presupuestos regionales desde hubs sudamericanos. La hoja de ruta inmediata apunta a Sudamérica —Perú, Chile, Brasil y Argentina— y luego al mercado latino en Estados Unidos.

El viaje a Silicon Valley no es simbólico. Pooshlo fue seleccionada para el Draper Founder Program, impulsado por el inversor Tim Draper, referente histórico del venture capital tecnológico. “Vamos con ganas de profundizar relaciones y, estratégicamente, vamos a abrir la ronda antes de viajar para ver si la cerramos ahí”, adelantó Israel.

La vertical fintech y el respaldo de Nelson Mendiburu

Más allá del foco en interacciones, Pooshlo también busca centralizar los pagos de la industria. Hoy, la remuneración a influencers en América Latina es fragmentada, con múltiples mecanismos y baja estandarización. Israel estima que en 2025 se moverán en la región alrededor de US$ 40.000 millones en influencer marketing, gran parte de forma descentralizada.

“Queremos posicionarnos como el player fintech para influencers”, afirmó. La plataforma integra el procesamiento de pagos como parte de su arquitectura y proyecta desarrollar esa vertical como un diferencial competitivo de largo plazo.

En esa línea se inscribe la participación de Nelson Mendiburu, fundador de CPA Ferrere, quien ingresó como inversor en la ronda ángel. Para Israel, su presencia no solo aporta capital, sino expertise en compliance, estructura tributaria y diseño financiero. "Mendiburu trae su experiencia al equipo para liderar está oportunidad”, señaló.

Con más de 500 influencers registrados a la espera de su activación, Pooshlo encara su lanzamiento formal con la ambición de transformar la conversación digital en un activo cuantificable y, al mismo tiempo, construir una infraestructura financiera para un sector que hasta ahora operó sin ella.

La Resistance Boulangerie abre en Pocitos y mira al Prado como próximo destino

La marca fundada por Daniel Bennseñor abrirá en una esquina de Pocitos un local de formato más chico, dedicado exclusivamente a panadería. La apertura llega luego de una inversión clave: una planta de producción de 600 m² que centralizó la elaboración y le permitió a la empresa ordenar procesos y proyectar nuevas aperturas.

Tren-tram quiere cambiar la movilidad en Uruguay (Stadler estima que las primeras dos líneas podrían operar en 2031 y proyecta una inversión inicial de US$ 780 millones)

(Por Antonella Echenique) En 2024 se presentó el proyecto de tren-tranvía que Stadler proponía para unir El Pinar con Montevideo. Ahora, la compañía actualizó su planteo y lo transformó en una red de 5 corredores metropolitanos. La primera fase está estimada en US$ 780 millones, contempla 30 unidades de material rodante CITYLINK y un horizonte de 25 años: tres años de construcción y 22 años de operación y mantenimiento bajo concesión.

Producto del Año (POY) desembarca en Argentina: el sello global que convierte la opinión de los consumidores en una ventaja comercial

(Por Juliana Pino) El reconocimiento internacional que nació en Francia hace casi 40 años llega por primera vez a la Argentina y Uruguay. El modelo busca validar la innovación con estudios independientes realizados a consumidores reales y otorgar a las marcas ganadoras el derecho a utilizar el sello “Elegido Producto del Año por consumidores argentinos”.