Un relevamiento realizado recientemente por la consultora SVET Franquicias permitió actualizar la radiografía del sector en Uruguay, pudiéndose dimensionar así el peso que ha alcanzado este modelo de negocio dentro de la economía nacional.
Los datos correspondientes al cierre de 2025 muestran que en Uruguay operan, actualmente, 234 redes franquiciadoras entre marcas nacionales e internacionales; en conjunto suman 1.801 establecimientos franquiciados y 638 locales propios de los franquiciadores, alcanzando un total de 2.439 puntos de operación en todo el país.
Ahora bien, quizás los datos más relevantes no sean estos, sino el del impacto económico que genera la actividad: según las estimaciones incluidas en el relevamiento, el sistema de franquicias genera aproximadamente 15.000 empleos directos e indirectos y podría representar alrededor del 1,8% del Producto Bruto Interno uruguayo.
“Las franquicias se han transformado en una de las herramientas más eficientes para profesionalizar empresas, expandir marcas y generar empleo de calidad”, señala Alexei Yaquimenko director de SVET Franquicias, agregando que “hoy estamos frente a una industria con peso propio dentro de la economía uruguaya”.
Mercado cada vez más internacional
El estudio también confirma una característica que viene consolidándose en los últimos años: la creciente integración de Uruguay con el ecosistema internacional de franquicias.
Actualmente, 123 franquicias extranjeras operan en el mercado uruguayo, representando más de la mitad de las redes presentes en el país. Al mismo tiempo, 35 marcas uruguayas ya han logrado expandirse hacia otros mercados internacionales, reflejando una madurez creciente de las empresas nacionales.
Los principales destinos de exportación de franquicias uruguayas son Paraguay, Argentina, Brasil, España y Estados Unidos, mientras que Argentina, Brasil, México, Estados Unidos y España continúan siendo los principales países de origen de las franquicias que desembarcan en Uruguay.
Inversión con respaldo operativo
En un escenario donde muchos inversores buscan alternativas vinculadas a la economía real, las franquicias continúan ganando terreno como vehículo de inversión.
La posibilidad de ingresar a negocios con procesos estandarizados, marcas posicionadas y acompañamiento permanente ha convertido al modelo en una opción cada vez más considerada por empresarios e inversores que priorizan previsibilidad y escalabilidad.
Los datos relevados muestran además una elevada estabilidad del sector: durante 2025 se estima que solamente ocho redes dejaron de operar, una cifra relativamente baja para una industria compuesta por más de 200 marcas activas.
La búsqueda de inversiones más tangibles está impulsando un renovado interés por el sistema de franquicias. En momentos donde los mercados financieros internacionales experimentan ciclos de alta volatilidad y los modelos como el agro o el sector inmobiliario –que ha sufrido la consecuencia de malas gestiones en un caso y que viene sufriendo una suba constante en los costos de construcción en el otro–, los inversores priorizan proyectos con mayor previsibilidad, siendo las franquicias las que aparecen como una alternativa respaldada por operaciones reales, marcas consolidadas y modelos de negocio ya validados.
La posibilidad de ingresar a empresas con procesos definidos, conocimiento transferido y acompañamiento permanente ha convertido al sector en una opción cada vez más considerada por quienes buscan equilibrar rentabilidad, control y crecimiento sostenible.
Como resultado, las franquicias continúan fortaleciendo su posición dentro del universo de inversiones vinculadas a la economía productiva.
¿Desafíos? Crear más marcas exportables
Uno de los principales hallazgos del relevamiento es que Uruguay todavía tiene una importante oportunidad de crecimiento en la generación de franquicias nacionales con capacidad de expansión regional e internacional.
Si bien el país ya cuenta con 35 marcas operando fuera de fronteras, el informe muestra que existe espacio para multiplicar ese número a medida que más empresas incorporen procesos, profesionalización y modelos replicables.
La evolución observada durante los últimos años confirma que el sistema de franquicias dejó de ser una herramienta reservada para grandes compañías. Hoy se consolida como un mecanismo de crecimiento accesible para empresas de diversos tamaños y sectores.
Los números relevados permiten dimensionar una realidad cada vez más visible: las franquicias ya forman parte del entramado económico estratégico del país, generan miles de puestos de trabajo y continúan posicionándose como uno de los motores más dinámicos para la expansión empresarial en Uruguay.