Como el de la botella, pero en lata (llegó un nuevo vino uruguayo y se llama LaTiTa)

De la mano de Valentina Uranga y Alejandra Trabazo, enólogas y sommeliers uruguayas, llega al país un vino fino en envase de lata. Bajo el nombre LaTiTa, las emprendedoras apostaron a tres tipos de sabor clásicos -tinto, rosado y blanco- para seducir el paladar de los bebedores y poner otro producto nacional en línea con las últimas tendencias del mundo.

Valentina Uranga y Alejandra Trabazo

En países como Estados Unidos, algunos de Europa y más cerca nuestro, Argentina y Brasil, el vino en lata es una tendencia cada vez más aceptada por los consumidores y un negocio más que interesante para las bodegas que buscan competir con otras bebidas alcohólicas envasadas del mismo modo.

Si bien en Uruguay ya hubo una bodega que inició este camino de ofrecer vino en lata, se trataba de un producto con sabor frutal, con gas y una muy baja graduación alcohólica. En cambio, LaTiTa es el primer vino fino en lata similar al de una botella, con todo lo que esto significa para el paladar de quienes gustan del vino.

“No se trata ni de un vino de mesa ni uno saborizado ni espumante ni nada parecido. Es un vino fino, de carácter seco y tranquilo, como el que una botella clásica. De hecho, la lata de vino tinto de LaTiTa, que es un Tannat, tiene un 20% de pasaje por barrica de roble”, señaló a InfoNegocios la enóloga y sommelier Valentina Uranga, quien junto a Alejandra Trabazo se embarcaron en este proyecto que, además, cuenta con una lata de rosado -también de Tannat- y otra lata de blanco, tratándose en este caso de un corte de Ugni Blanc y Sauvignon Blanc.

Según Uranga, la idea surgió hacia fines de 2019, fecha en la que ya tenían claro el camino que querían tomar con el proyecto y, principalmente, los vinos escogidos. Lo que faltaba en ese entonces era la autorización del Instituto Nacional de Vitivinicultura para envasar el vino en lata, visto bueno que recién llegó en febrero de 2020.

“Lo que sucedió después –dijo Uranga– es lo que todos sabemos: la pandemia. Eso de algún modo postergó el inicio, pero nos permitió seguir analizando todas las variables del proyecto, hasta el pasado 9 de setiembre, que envasamos la primera producción de LaTiTa”.

Se trató, remarcó la emprendedora, de una partida de 1.000 litros, que al ser latas de 500 ml les permitió envasar un total de 2.000 latas que, en el mercado, ya se comercializan a $ 200. “La idea –agregó Uranga– es hacer una segunda partida, con 5.000 litros de vino, de latas de 330 ml, lo que nos va a dar una producción de 15.000 latas aproximadamente”.

Para Uranga y Trabazo, llegar a este volumen antes del cierre de año es fundamental, dado que uno de los principales objetivos que tienen con LaTiTa es acercar el vino a más público, en especial a los jóvenes, quienes pueden salirse más cómodamente de la formalidad que tiene el vino como bebida que solo acompaña un almuerzo o una cena, así como también de la seriedad que tiene una botella.

“Además –dijo la enóloga y sommelier–, con la temporada de verano ya en el horizonte próximo, el formato de vino en lata se hace más amigable para todos, porque sabemos que hay personas que están solas o que beben apenas una o dos copas y no quieren comprar una botella de vino, porque es demasiada cantidad para lo que piensan tomar. Ahí, el vino en lata, por su comodidad y tamaño, juega un rol fundamental para atraer a más personas hacia el consumo del vino”.

Uranga remarcó que hasta el momento llevan invertidos unos US$ 8.000 en el proyecto, dado que las latas son compradas en el mercado local, adquirieron una selladora y lo demás –desde el envasado manual al gerenciamiento del emprendimiento, pasando por estampar el packaging a salir a comunicar, comercializar y contabilizar– lo hacen todo ellas solas.

Un punto en el que hacen énfasis las emprendedoras de LaTiTa es que el envase no altera el vino. “La lata no perjudica en nada la calidad del vino, no cambia su sabor y su interior, no le transfiere nada al líquido. El vino mantiene todas sus características y cualidades”, dijo Uranga.

Para finalizar, la enóloga y sommelier dijo a InfoNegocios que la segunda partida de LaTiTa contará con una etiqueta con mayor información de cada vino, la temperatura ideal para tomarlo y una frase con la que quieren resumir la idea del proyecto: Sentilo. Vivilo. Compartilo.

“Tiene que ver con la pasión por el vino, con derribar la idea previa que uno puede hacerse al pensar en un envase no convencional y con el consumo responsable, descontracturado y casual… Sentilo, vivilo y compartilo, eso es todo lo que el vino de LaTiTa te invita”, remarcó Uranga.

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