Amparo Errea, gerente de Recursos Humanos de Louis Dreyfus Company

(Por Santiago Magni) Louis Dreyfus Company en Uruguay es un gran jugador en la comercialización y el procesamiento de productos agrícolas, aprovechando su alcance global y red de activos para entregar productos a sus clientes en todo el mundo. Su gerente de Recursos Humanos, Amparo Errea, participó de nuestra sección en la que nos acompañan Campiglia Construcciones y Edenred, y esto fue lo que nos contó…

El año pasado hicieron 15 años de que la empresa, de origen francés, opera en Uruguay. ¿Cuál es el foco del negocio?

En Uruguay, así como en Argentina, la plataforma principal es la soja.  El foco del negocio para este año es originar oleaginosa. En Uruguay, concretamente, nosotros tenemos dos negocios. La originación de las oleaginosas y un hub de servicios para la compañía. Hay un centro de servicios compartidos que brinda servicios de contabilidad para la región, otro servicio es el movimiento de barcos, que nosotros le llamamos ejecución internacional, del origen al destino.

¿Cuál es su situación actual en el mercado?

En Uruguay estamos profesionalizándonos a nivel de gestión y de centralidad en el cliente, para poder generar en mayor cantidad y en la mejor calidad posible, dentro de los parámetros. Acompañando a la situación de mercado, ya que Louis Dreyfus no escapa de eso. Estamos tratando de ajustarnos en gestión y costos para dar lo máximo nuestro en este contexto, que no es fácil por las diferentes variables del país, ya sea climáticas o de precio.

¿Cómo describirías al trabajador de LDC?

Arriesga, invierte, pero tiene su metodología para la toma de decisiones. Cuando se toma una decisión está elaborada más allá de su resultado. Eso es como cultura y creo que atraviesa cualquier país. Es una empresa muy seria y comprometida con el cliente, el proveedor y sus partners.

¿Cuánto personal tienen trabajando actualmente?

120 personas en planilla, luego siempre hay una cadena alrededor.

¿Cuál es el promedio de edad?

El promedio es de 34 años, pero más allá de ese promedio tiene una porción importante de la población millenial, igual hay un mix.

¿Qué actividades o propuestas de valor brindan a sus colaboradores?

Trabajamos mucho en eso, tenemos varios programas para líderes. Uno se llama Sembrar futuro, lo que permite es generar herramientas. Líder formal no se nace, no todos somos líderes, sino que acompañamos ese proceso. Dentro de ese programa vemos las cuestiones generacionales.

Hay otro programa que se llama Crecé con nosotros, para las personas que ingresaron hace menos de dos años, con dinámicas de talleres y que permiten a la persona ponerse en perspectiva. Y hay otro programa que se llama Fortaleciendo nuestro rol, en estos programas hay algo transversal, que es el trabajo en equipo.

¿Cuál es el perfil que debe tener el trabajador de LDC?

La confianza, tener claro el rumbo y los objetivos de cada uno. La identificación con ese lugar, más allá de la empresa y el orgullo por las personas, más allá de la institución/organización, por lo que uno hace, que haya buenos líderes, entre otras cosas. Termina siendo muy personal.

¿Hay posibilidad de crecimiento interno en la empresa?

Sí, de hecho ha habido. Han tenido más posibilidades de crecimiento interno las personas que estaban cuando la empresa se fue armando, estructurando. Esas personas tuvieron más chances que algunas que entraron a lo último, de hecho, a nivel gerencial y de jefatura no todos vinieron de afuera.

¿Cómo se logra un grupo de trabajo exitoso?

La empresa tiene un programa que se llama Conociendo más de nosotros, y es para que la gente sepa más del negocio, ya sea a través de charlas o visitas a puerto, por ejemplo. Que uno se pueda ir haciendo su propio camino, la idea es ayudarlos a que se fortalezcan y crezcan siendo protagonistas, claro que el líder tiene que estar atento y acompañar en ese plan de desarrollo. Apuntamos a que la persona sea protagonista de su propio destino.

Gracias a quienes nos acompañan:

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