Después de una década desarrollando soluciones de construcción en madera, Estudio Eliseo y La Casa Uruguaya dieron un nuevo paso con el lanzamiento de Gassho, una línea de viviendas prefabricadas inspiradas en la arquitectura tradicional japonesa que busca abrirse camino en un segmento cada vez más competitivo: el de las construcciones rápidas y de menor escala. Su diferencial, aseguran, no pasa solo por el diseño, sino por ofrecer una alternativa con mayor confort y calidad frente a las populares casas contenedor.
El primer modelo salió al mercado hace apenas unos días y ya despertó un fuerte interés. Según contó a InfoNegocios Eliseo Cabrera, arquitecto, docente y fundador de ambas empresas, ya concretaron la venta de dos unidades y una de ellas tiene destino casi confirmado en Villa Serrana.
"La principal característica que tiene Gassho es que es hermosamente vivible", resumió Cabrera. "Tiene una acústica, unos olores y una sensación de mucha paz. Eso fue una experiencia personal después de recorrer este tipo de construcciones en Japón. En un momento dije: 'Esto lo tenemos que hacer en Uruguay, con nuestras técnicas y nuestros materiales'".
La propuesta nació tras un viaje realizado el año pasado junto a estudiantes de arquitectura a la Expo Universal de Japón, donde Cabrera recorrió distintas regiones del país, incluyendo zonas cercanas al Monte Fuji, donde abundan este tipo de construcciones de madera. De esa experiencia tomó las proporciones, la espacialidad, el concepto del tatami y la sencillez de las terminaciones, aunque adaptando todo a sistemas constructivos uruguayos.
"No trajimos un japonés para hacer uniones de madera sin clavos porque costaría una fortuna. Lo que trajimos fue el espíritu de esas construcciones", explicó.
El modelo inicial ofrece 35 metros cuadrados totales, con 25 metros cuadrados cerrados, un amplio porch techado y una guardilla de aproximadamente 20 metros cuadrados que puede utilizarse como dormitorio o espacio de guardado. Incluye baño completo, kitchenette y área de estar.
Uno de los aspectos más llamativos es el precio cerrado. La inversión parte de US$ 34.300, incluyendo el proceso completo hasta la entrega de la vivienda, sujeto únicamente a las condiciones particulares de cada terreno.
"No hay sorpresas. Validamos previamente el lugar porque puede haber condicionantes de acceso o del terreno, pero la idea es ofrecer una solución llave en mano", sostuvo Cabrera.
La velocidad también juega a favor. La estructura principal puede montarse en apenas cuatro días, aunque luego se suman los tiempos habituales de terminaciones e instalaciones.
Más allá del diseño, Cabrera entiende que Gassho responde a una demanda creciente por soluciones habitacionales rápidas, sostenibles y económicamente accesibles.
"Hoy tener una casa por lo mismo que vale un auto es una situación que antes no existía en Uruguay", afirmó.
El público objetivo es amplio. Desde personas que ya poseen un terreno y buscan una vivienda compacta, hasta emprendimientos turísticos que quieran sumar capacidad de alojamiento sin embarcarse en obras tradicionales de larga duración.
Pero también aparece un competidor natural que, según Cabrera, son las casas contenedor.
"Quiero que las personas que estaban pensando comprar un contenedor tengan una opción un poquito más saludable", dijo el empresario y especialista en arquitectura bioclimática y eficiencia energética. Aunque aclaró que existen excelentes proyectos realizados con contenedores, advirtió que muchas veces no se resuelven correctamente aspectos como el aislamiento térmico y el manejo de la humedad, generando problemas posteriores.
La construcción de Gassho utiliza exclusivamente maderas nacionales certificadas, principalmente eucalipto y pino provenientes de bosques forestales uruguayos, además de tableros contrachapados fabricados en el país. La apuesta responde a una filosofía que la empresa viene desarrollando desde hace diez años alrededor de la construcción sostenible.
"El común denominador de todos nuestros proyectos es utilizar materiales sostenibles y aplicar criterios de diseño bioclimático. Muchas veces una ventana vale lo mismo si la ponés al norte o al sur, pero el resultado cambia completamente", explicó.
La primera etapa comercial contempla la fabricación de 10 unidades al precio de lanzamiento. A partir de allí, el plan es desarrollar nuevos modelos dentro de la misma línea y, para quienes quieran mantener la estética japonesa pero con otras dimensiones, ofrecer proyectos totalmente personalizados.
"El objetivo es mejorar la habitabilidad de las construcciones en pequeñas superficies", resumió Cabrera. "Creemos que en Uruguay la construcción sostenible dejó de verse como algo de nicho y empezó a consolidarse como una alternativa real. Hay más confianza, más proyectos realizados y un mercado que está empezando a cambiar".