ALUR evalúa una planta de pretratamiento de aceites y espera la definición de HIF para sumarse a los combustibles sintéticos

(Por Antonella Echenique) Con una facturación de US$ 234,4 millones en 2025, ALUR evalúa instalar una planta de pretratamiento de aceites en Montevideo para producir materia prima destinada a diésel renovable y combustibles sostenibles de aviación (SAF). Asimismo, sigue de cerca el proyecto de HIF en Paysandú, donde podría convertirse en proveedor de CO₂ para la producción de combustibles sintéticos. La compañía cerró el año con récord de producción de etanol en Paysandú, operando prácticamente al máximo de su capacidad.

Alcoholes del Uruguay (ALUR) estudia la instalación de una planta de pretratamiento de aceites en Montevideo para producir materia prima destinada a diésel renovable y combustibles sostenibles de aviación (SAF), un negocio que concentra parte de las nuevas inversiones vinculadas a la transición energética. "Probablemente en el correr de este año podamos tener una decisión más clara", señaló el presidente de ALUR, Marcelo Sadres, en diálogo con InfoNegocios. 

La evaluación incluye estudios de ingeniería, análisis de inversión y costos operativos. Asimismo, la empresa trabaja en la identificación de socios estratégicos y potenciales compradores para la futura producción.

La iniciativa se da en un momento de buenos resultados para la compañía. Durante 2025, ALUR alcanzó una facturación de US$ 234,4 millones. Los biocombustibles representaron el 61% de los ingresos, seguidos por alimentos para animales (15%), aceites crudos (14%), azúcar (5%), otros productos (3%) y solventes (2%).

Uno de los principales hitos del año estuvo en Paysandú. La planta de bioetanol, cuya capacidad nominal alcanza los 70.000 metros cúbicos anuales, logró una producción de 69.000 metros cúbicos. “Tuvimos récord de producción de etanol en Paysandú. Estuvimos muy cerca de la capacidad total de la planta”, destacó Sadres.

En Bella Unión, se registró una producción cercana a 29.000 metros cúbicos de alcohol y la comercialización de unas 13.000 toneladas de azúcar. En ese complejo se desarrolla la producción de azúcar y bioetanol, además de la generación de energía eléctrica a partir de biomasa proveniente del bagazo de caña de azúcar, que abastece el consumo interno de la planta y cuyo excedente se vende a UTE. A su vez, "la zafra 2025 de caña de azúcar en Bella Unión fue la tercera mejor en términos de producción por hectárea, con un área total cosechada de 6.859 hectáreas y una productividad de 6.895 kilos de azúcar por hectárea", subrayó.

En ese marco, el complejo industrial procesó 471.981 toneladas de caña de azúcar y produjo 14.723 toneladas de azúcar blanco refinado. La producción de etanol alcanzó los 26.371 metros cúbicos. 

En materia energética, la biomasa generada permitió abastecer la totalidad del proceso industrial con energía eléctrica, mientras que el excedente fue vendido a la red de UTE, totalizando 13.304 megavatios-hora en el año.

Asimismo, la empresa obtuvo ingresos por la producción de alimentos para animales en Capurro y Paysandú, y la exportación de aceites vegetales.En conjunto, estos segmentos reflejan la diversificación de ingresos de ALUR. “Cerramos un año positivo”, afirmó.

Uno de los cambios más importantes de los últimos años estuvo vinculado al fin del corte obligatorio de biodiésel con gasoil. La variación más importante tuvo que ver con la cadena vinculada a las oleaginosas. Eso nos obligó a reformular el modelo de negocio", explicó.

A partir de entonces, la empresa volcó parte de su actividad hacia la molienda de soja y canola y la exportación de aceites. Actualmente, este negocio representa aproximadamente una cuarta parte de la facturación de ALUR. Los principales destinos son Chile, Europa y Asia, dependiendo de las condiciones de mercado.

A su vez, la empresa analiza nuevas oportunidades asociadas a los combustibles renovables y a las materias primas que podrían abastecer futuras cadenas de SAF. "Muchas veces se ve que el mundo va a requerir mayor cantidad de SAF, combustibles sostenibles y trazables, y Uruguay puede jugar un rol importante allí", sostuvo el presidente. 

Para ese escenario, ALUR trabaja desde hace más de una década con el cultivo de colza y evalúa otras alternativas como camelina, carinata y pongamia, especies que podrían utilizarse en futuras cadenas de combustibles renovables.

Sin embargo, el SAF no es el único proyecto que sigue de cerca la compañía. Otro de los temas que monitorea es la eventual instalación de HIF en Paysandú. Si la inversión avanza, ALUR podría transformarse en proveedor de dióxido de carbono (CO₂), un insumo utilizado para la producción de combustibles sintéticos. Estamos a la expectativa. HIF está en negociaciones con el Poder Ejecutivo y nosotros estamos a la espera de ver si finalmente se decide avanzar con esa inversión", comentó.

En caso de concretarse el proyecto, ALUR debería realizar inversiones en captura, tratamiento y transporte de gases para suministrar CO₂. Hoy conviven dos líneas muy fuertes: los biocombustibles y los combustibles sintéticos. Estamos muy atentos a cuáles de estas alternativas terminan imponiéndose en el corto plazo", agregó.

Asimismo, la empresa analiza oportunidades vinculadas a la descarbonización del transporte marítimo y fluvial, además de seguir la evolución de tecnologías asociadas al hidrógeno y los combustibles sintéticos.

La sostenibilidad continúa siendo uno de los ejes de trabajo de la compañía. Según estudios de ciclo de vida realizados junto al instituto español CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), los biocombustibles producidos por ALUR permiten reducir aproximadamente un 74% de las emisiones respecto a los combustibles fósiles. "Los biocombustibles se constituyen como una acción de mitigación frente al cambio climático", afirmó el ejecutivo.

Actualmente, la empresa también desarrolla un estudio para medir el impacto económico y social de sus operaciones en Bella Unión, donde el complejo agroindustrial lleva 20 años de actividad. "Entendemos que es un insumo importante para validar lo que hacemos, pero también para identificar puntos de mejora", concluyó.

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La Administración de Ferrocarriles trabaja en la actualización de su inventario patrimonial, con más de 2.000 padrones distribuidos en todo el país, y avanza en convenios con gobiernos departamentales. En ese sentido, ya firmó con 12 intendencias y negocia con las 7 restantes. El foco está puesto en abrir nuevos destinos productivos, sociales y logísticos para activos hoy subutilizados.