El nuevo informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), titulado From Uncertainty to Opportunity, ofrece una radiografía precisa del estado del emprendedurismo a nivel global y, en el caso de Uruguay, deja una conclusión que interpela tanto al sector público como al privado: las bases del ecosistema se mantienen, pero el contexto se ha vuelto menos propicio para la creación y el crecimiento de nuevos negocios.
Uruguay integra el grupo de economías de ingreso medio-alto relevadas por el estudio, con un PIB per cápita de US$ 36.400 (PPP) y una población de 3,4 millones de habitantes. A diferencia de ediciones anteriores, en 2025 el país no participó de la encuesta a población adulta (APS), lo que reduce la visibilidad sobre la actividad emprendedora en términos de tasa de creación de empresas y desplaza el foco hacia las condiciones estructurales del entorno (NES).
Un retroceso que reconfigura el escenario
El indicador más elocuente del momento que atraviesa el ecosistema emprendedor es la caída del Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI), que descendió de 4,6 en 2024 a 4,2 en 2025. Este movimiento implicó una pérdida de posiciones significativa en el ranking global: Uruguay pasó del puesto 25 al 38 entre 53 economías.
El informe vincula esta retracción con un deterioro en variables que resultan decisivas para el desarrollo empresarial. El acceso al financiamiento, la formación emprendedora y el respaldo de las políticas públicas muestran señales de debilidad, lo que incide tanto en la decisión de emprender como en la capacidad de sostener proyectos en el tiempo . La lectura que propone GEM no admite ambigüedades: el entorno, en su conjunto, perdió consistencia.
Infraestructura y programas: activos que sostienen el sistema
A pesar de este retroceso, Uruguay conserva atributos que operan como soporte para el ecosistema. La infraestructura física se ubica entre los puntos más sólidos, con un puntaje de 7,1 que la posiciona en el tercer lugar entre economías comparables. A esto se suma el desempeño de la infraestructura comercial y profesional (5,3; sexto lugar) y de los mecanismos de transferencia de investigación y desarrollo (4,3; quinto lugar), componentes clave para iniciativas con vocación innovadora.
En el plano institucional, los programas gubernamentales dirigidos a emprendedores destacan como uno de los principales diferenciales del país. Uruguay alcanza el segundo lugar entre economías de ingreso medio en esta dimensión, lo que sugiere la existencia de instrumentos de apoyo que, al menos en diseño, resultan competitivos.
Barreras persistentes: mercado, cultura y educación
El informe también delimita con claridad los principales obstáculos. La dinámica de mercado aparece como la restricción más severa: Uruguay ocupa el último lugar entre 26 economías en facilidad de entrada, un dato que refleja dificultades para competir, escalar y consolidar propuestas en entornos cada vez más exigentes .
A este factor se suman las debilidades en normas sociales y culturales (puesto 24) y en educación emprendedora en etapas escolares (puesto 18). Ambos aspectos condicionan la generación de vocación empresarial y la disposición a asumir riesgos, dos elementos que inciden de forma directa en la densidad y calidad del tejido emprendedor .
El GEM insiste en este punto: la reducción de trabas formales no alcanza si no se construyen capacidades y marcos culturales que favorezcan la iniciativa privada .
La deuda de la escala en la internacionalización
En materia de inserción internacional, el informe identifica avances graduales en el acceso a mercados externos, impulsados por programas como Proexport+, Más Comercio y Mype Exporta. Sin embargo, la estructura exportadora revela una limitación de fondo: aunque el 82% de las empresas exportadoras son mipymes, su participación en el valor total exportado se limita al 5%.
Esta brecha expone un problema de escala que trasciende al emprendedurismo y alcanza al conjunto del entramado empresarial. La capacidad de crecer, consolidarse y competir en mercados internacionales continúa como una asignatura pendiente.
Un potencial que exige condiciones
El informe global plantea que el desafío contemporáneo del emprendimiento no reside únicamente en la creación de nuevas empresas, sino en su supervivencia, su expansión y su impacto económico. Uruguay se inscribe plenamente en esa lógica.
El país dispone de infraestructura, institucionalidad y herramientas de apoyo que configuran una base razonable. No obstante, la pérdida de dinamismo en el entorno y las restricciones estructurales identificadas por GEM introducen un grado mayor de exigencia para quienes buscan desarrollar negocios.
Las políticas recientes, orientadas a la innovación y al fortalecimiento de las pymes, aún no despliegan todo su efecto. El propio informe advierte que se trata de iniciativas incipientes, cuyo impacto se evaluará en el mediano plazo.
En ese margen entre capacidades instaladas y resultados efectivos se juega el futuro del ecosistema emprendedor uruguayo. La oportunidad persiste, pero requiere un entorno que acompañe con mayor consistencia.