Un quinto sabor producido en UY (el delicado trabajo de Ramé y su ajo negro)

Desde hace poco más de cinco años, en el kilómetro 23.500 de la Ruta 8, se produce la transformación de un alimento y se crea un umami, un quinto sabor, ese que combina los cuatro tradicionales -dulce, ácido, amargo y salado- y alcanza una virtud única. A través de un cuidadoso proceso que convierte el ajo fresco en ajo negro, Ramé viene conquistado el paladar de cada vez más uruguayos.

A simple vista parece un ajo quemado, totalmente negro, pero muy lejos está de ser eso. El ajo negro es producto de “un largo, costoso y complejo proceso de maduración del ajo fresco”, dijo Juan Galeazzi a InfoNegocios, agregando que “esta transformación nos permite llegar a un producto suave, delicado, muy agradable, premium”.

Según el emprendedor y creador de Ramé, para lograr este producto final las cabezas de ajo fresco se colocan en un horno durante no menos de 60 días, con humedad y temperatura controladas.

“Estos tres componentes, tiempo, calor y humedad, hacen que el ajo fresco vaya perdiendo su típico aroma y en lo que tiene que ver con su sabor, pierde el picor, pierde esa sensación de ardor agudo que produce al comerlo y gana en suavidad. De hecho, el ajo negro de Ramé es delicioso y es lo que se conoce como un umami, ese quinto sabor”, remarcó Galeazzi.

Según el emprendedor, el ajo negro es un producto único por su sabor y su versatilidad, “y es tan exquisito para comerlo solo como para incluirlo en preparaciones dulces o saladas, cortado en pequeños trozos, sin necesidad de tener que ser salteado ni nada, y tiene la gran virtud de ser un resaltador de sabores”.

El creador de Ramé -una palabra que en lengua balinés significa caótico y apasionado al mismo tiempo- sostiene que “el ajo negro es un alimento noble, simple, sabio y milenario, pero que requiere de mucha dedicación, paciencia y calidad en la materia prima”.

“Partir de un ajo fresco y transformarlo en ajo negro podríamos decir que requiere de un cierto arte”, señala Galeazzi, cuya capacidad de producción es, actualmente, de 4.000 cabezas por mes.

En términos de comercialización, Galeazzi dijo que, a través de los más de 30 puntos de venta que tiene en Montevideo y el interior del país, Ramé vende mensualmente cerca de 1.000 cabezas de ajo negro.

“El 60% es en las tiendas en las que están nuestros productos, mientras que el 40% se reparte un 20% en restaurantes y el otro 20% en consumidores finales”, puntualizó Galeazzi, agregando que Ramé viene en dos presentaciones para el público, “un tubo con dos cabezas de ajo negro por $ 330 y una caja con cuatro ajos por $ 629”.

También hay una presentación con 10 cabezas de ajo negro, que si bien Galeazzi vende al consumidor final por $ 1.440, sus principales compradores son los restaurantes.

En suma, Ramé es un producto -y fundamentalmente un sabor- que remite al precioso valor que tiene el tiempo y cómo la calma transforma las cosas simples en nuevos disfrutes de aromas, texturas y colores.

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