La institución inauguró su nuevo Centro de Radioterapia, una inversión de US$ 32 millones que suma capacidad, tecnología y escala dentro del sistema de salud. Además, el proyecto se integra a un plan de expansión más amplio que continuará en los próximos años.
El financiamiento se realizó íntegramente con fondos propios. “El sanatorio es una cooperativa y no distribuye utilidades, sino que las reinvierte en la institución”, explicó el Dr. Dardo González, presidente del sanatorio, en diálogo con InfoNegocios en una entrevista realizada en las oficinas de la institución. En tanto, este modelo permitió llevar adelante una obra de alta complejidad sin recurrir a endeudamiento. Asimismo, la construcción demandó cerca de tres años e implicó una obra civil de gran porte, con excavaciones profundas y la conexión de una nueva torre al edificio existente. El centro funciona en el subsuelo, mientras avanzan las obras en los niveles superiores.
De red nacional a hub oncológico regional
El nuevo centro se suma a los ya operativos en Florida y Salto, completando la red de radioterapia de FEPREMI, la federación que nuclea a 22 instituciones de salud del interior del país.
En ese esquema, el sanatorio actúa como prestador de alta complejidad dentro de una red que articula la atención de sus afiliados a nivel nacional. En conjunto, el sistema alcanza a unas 850.000 personas y, según estimaciones mencionadas por el presidente, alrededor de 1.800 pacientes al año requieren este tipo de tratamiento. De ese total, unos 1.000 se atenderán en Montevideo, mientras que el resto se distribuirá entre los centros del interior.
Además, la capacidad instalada permite ir más allá de la demanda propia. El centro puede llegar a atender hasta 2.000 pacientes anuales, lo que abre la posibilidad de atender pacientes de otras instituciones, tanto públicas como privadas.
Nueva forma de tratar el cáncer
Uno de los principales diferenciales es la incorporación de radioterapia adaptativa, una tecnología que permite ajustar el tratamiento en cada sesión. “Cada día vemos cómo está el paciente y adaptamos el tratamiento a esa anatomía”, explicó el Dr. Leonardo Ricagni, jefe del Centro de Radioterapia. A su vez, este enfoque permite mejorar la precisión, aumentar la dosis sobre el tumor y reducir la exposición de los tejidos sanos.
El centro cuenta con tres aceleradores lineales de última generación y un equipo de braquiterapia de alta dosis, todos de Varian Medical Systems, uno de los principales proveedores a nivel global. El equipamiento permite aplicar técnicas avanzadas de radioterapia, hoy consideradas estándar a nivel internacional, con mayor precisión en la entrega de dosis.
Además, incorpora equipamiento específico para radiocirugía, con precisión submilimétrica, lo que permite tratar lesiones muy pequeñas en pocas sesiones, incluso a nivel cerebral. A esto se suman sistemas de guía por imágenes y por superficie, que permiten posicionar al paciente en tiempo real y prescindir de prácticas que antes eran habituales, como los tatuajes de referencia. Según explicó Ricagni, este tipo de tecnología marca un cambio en la forma de trabajar en radioterapia, al permitir tratamientos más personalizados.
La tecnología también permite acortar significativamente los tratamientos. En algunos casos, esquemas que antes requerían entre 25 y 30 sesiones hoy pueden resolverse en cinco.“Para un paciente del interior, eso implica empezar un lunes y terminar el viernes”, señaló Ricagni.
Este cambio tiene un impacto directo en la calidad de vida, especialmente en quienes deben trasladarse desde otros departamentos. La reducción de tiempos no solo disminuye costos, sino también la carga para el entorno familiar. Además, la mayor precisión de los tratamientos permite reducir efectos secundarios y mejorar la tolerancia, lo que también incide en la experiencia del paciente durante el proceso.
El proyecto forma parte de un plan de desarrollo más amplio que continuará en los próximos años. La nueva torre en construcción incorporará áreas como cuidados críticos, laboratorio y otros servicios de apoyo. En una próxima fase, está prevista la adecuación de un piso para cuidados críticos pediátricos, con una inversión estimada de entre US$ 3 millones y US$ 3,5 millones.
El plan también contempla la construcción de una segunda torre, que se integrará al complejo actual y permitirá ampliar la infraestructura en función de la demanda y de los requerimientos del sistema de salud. “Es un proyecto de largo plazo que vamos desarrollando por etapas”, cerró González.