Río Azul, empresa uruguaya de ingeniería ambiental y biotecnología, ya instaló más de 56 plantas de tratamiento de aguas residuales en 15 departamentos en cuatro años de actividad. La compañía desarrolla sistemas de saneamiento descentralizado basados en humedales construidos y ahora prepara un modelo de licenciamiento para ampliar su presencia en Uruguay, mientras analiza oportunidades de expansión regional. “Buscamos resolver el saneamiento descentralizado allí donde la red pública tradicional no llega”, explicó a InfoNegocios Marcelo Argenzio López, director de Río Azul.
La empresa trabaja principalmente en zonas periurbanas y rurales donde no existe conexión a la red pública. Sus sistemas combinan un pretratamiento con humedales construidos, donde plantas y microorganismos realizan el proceso de depuración. El resultado es agua tratada que puede reutilizarse para riego, de acuerdo con la normativa vigente.
Además, algunas instalaciones cuentan con telemetría 24/7, que permite monitorear el funcionamiento a distancia, detectar fallas y generar reportes para los clientes. El sistema tiene bajo consumo energético y no genera olores. Río Azul comenzó a desarrollar su modelo en 2022, cuando fue acelerada por la ANII. Ese apoyo permitió validar la propuesta y comenzar la comercialización. A finales de ese año, la empresa concretó además su primera ronda de inversión ángel, estructurada por Capital Oriental.
Actualmente cuenta con más de 56 plantas instaladas en 15 departamentos y más de 71 proyectos adicionales vinculados a consultorías, asesoramientos y venta de kits. Las instalaciones van desde soluciones residenciales para dos o cuatro personas hasta sistemas para empresas, industrias y organismos públicos. Uno de los proyectos de mayor escala se encuentra en una escuela rural del norte del país, donde el sistema trata las aguas residuales de 270 niños.
El mantenimiento de las plantas se realiza, por lo general, una vez al año. En las instalaciones con telemetría, además, la empresa puede controlar el funcionamiento durante todo el año y detectar posibles inconvenientes. El costo depende de la escala del sistema. Los kits de instalación parten aproximadamente de US$ 2.500, mientras que los sistemas domésticos instalados cuestan entre US$ 6.000 y US $10.000. En empresas, la inversión puede ubicarse entre US$ 15.000 y US$ 40.000, dependiendo de las necesidades de cada proyecto.
Según explicó Argenzio López, uno de los principales factores que impulsa la adopción es el ahorro en costos operativos. Empresas ubicadas fuera de las redes de saneamiento pueden gastar importantes sumas en el retiro periódico de aguas residuales mediante camiones barométricos. “Si una empresa tiene una cámara séptica y necesita contratar un camión barométrico dos veces por semana, el costo recurrente es muy diferente al de contar con un sistema cuyo mantenimiento se realiza una vez al año”, señaló.
La empresa trabaja con desarrolladores inmobiliarios, barrios privados, fraccionamientos, empresas, industrias, establecimientos agropecuarios, plantas logísticas, hogares e intendencias. Argenzio López destacó tres factores detrás del crecimiento de la demanda: regulación, clima y cultura.
La normativa ambiental establece exigencias cada vez mayores para el tratamiento de efluentes y, en determinados desarrollos, ya no es posible recurrir a soluciones tradicionales como los pozos negros. Además, el decreto 226/025 actualizó los estándares para el tratamiento y gestión de efluentes e incorporó conceptos vinculados al reúso del agua.
En tanto, las sequías y el estrés hídrico de los últimos años también modificaron la percepción sobre el uso del agua.“Las sequías hicieron que el reúso del agua pasará de ser una opción deseable a convertirse en una necesidad económica”, explicó.
La empresa está comenzando una validación de sus sistemas junto con la Universidad de la República y la ANII, en el marco del programa Articulación con la Academia. El objetivo es evaluar científicamente la eficiencia de los humedales utilizados por la empresa en Uruguay. “Sería una primera validación de este tipo dentro del sector”, destacó Argenzio López.
La tecnología de humedales construidos existe desde hace décadas en países europeos. El trabajo de Río Azul consiste en adaptar ese sistema a las condiciones de Uruguay, teniendo en cuenta factores como clima, vegetación y características del agua.
Por otra parte, la empresa prepara un modelo de licenciamiento de la marca y su know-how para trabajar con constructoras, consultoras ambientales, desarrolladores y arquitectos. La propuesta incluirá soporte técnico y comercial, certificación, know-how y uso de la marca. “Buscamos generar alianzas que permitan construir y llegar rápidamente a cualquier parte del país”, explicó el director.
A nivel regional, Río Azul también analiza alianzas con socios de otros mercados. La estrategia recibió un impulso internacional cuando Gonzalo Cámara, cofundador de la empresa, fue seleccionado por el programa I-LAY del Departamento de Estado de Estados Unidos, participó de una instancia en Stanford y obtuvo el segundo puesto en la premiación global.
Además del apoyo de ANII, la empresa recibió asistencia de ANDE mediante consultorías vinculadas al desarrollo comercial, estrategias de negocio y creación de kits digitales. Con más de 56 plantas instaladas y presencia en 15 departamentos, Río Azul prepara ahora una nueva etapa enfocada en ampliar su red de socios en Uruguay y llevar el modelo a otros mercados de la región.