Pueblo Mío avanza en Manantiales y ya vendió el 60%

El emprendimiento de chacras marítimas Pueblo Mío, ubicado en la zona de Manantiales (Punta del Este) ya tiene el 60% vendido y son muchos los propietarios que están construyendo, según nos comentó Carlos Godoy, responsable de la comercialización. Esto da la pauta de cómo se asoma la temporada. Pueblo Mío es un emprendimiento que consta de 180 lotes de unos 4.000 metros cuadrados, en promedio, con 86 hectáreas de espacios comunes entre las que se cuentan nueva lagunas. Además, cuenta con infraestuctura de servicios básicos (agua) y un poco más sofisticados (tanto la red eléctrica como la telefónica y de banda ancha, son subterráneas), y no faltan los espacios de esparcimiento, deportes y placer (canchas de tenis, gimnasio, yoga, guardería náutica). También dispone de lo infaltable en estos tiempos: vigilancia y seguridad las 24 horas. El precio de los lotes es super competitivo ya que se pagan entre US$ 140.000 y US$ 160.000 (entre US$ 35 y US$ 40 el metro). Godoy también nos adelantó que como las ventas de este tipo de emprendimiento vienen tan bien, están desarrollando un proyecto nuevo llamado El Secreto que todavía no salió a la venta. La empresa tiene maneja también el emprendimiento La Morada ubicado en la zona de Punta Piedras.

¿Qué tan grande es el “enchufe” del “China Zorrilla”? El Puerto de Colonia prepara una infraestructura de carga de 16 MW por US$ 20 millones

(Por Antonella Echenique) El ferry eléctrico de Buquebus podrá cargar del 20% al 80% en unos 40 minutos, con una potencia de hasta 16 MW y una demanda que puede alcanzar los 40 MWh. A su vez, el buque contaría con más de 5.000 módulos de baterías de iones de litio, con un peso total estimado de entre 250 y 300 toneladas. UTE ejecuta obras de infraestructura eléctrica por unos US$ 20 millones en el Puerto de Colonia, mientras la ANP amplía la terminal para recibir hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje. 

Surf chic en el campo: así es el hotel que creó una playa a 100 km del mar

A más de 100 kilómetros del mar, nos despertamos, abrimos las cortinas y vimos romper las primeras olas del día desde nuestro balcón. Había tablas, arena y surfistas esperando para entrar al agua, pero estábamos en Porto Feliz, en pleno interior de São Paulo. Esa contradicción entre lo que vemos y el lugar en el que realmente estamos es, probablemente, la mejor manera de empezar a contar nuestra experiencia en Boa Vista Surf Lodge.