El optimismo empresarial sigue predominando en América Latina, aunque con una creciente sensación de incertidumbre y con nuevos desafíos en la gestión de personas. Esa es una de las principales conclusiones del informe “Tendencias Laborales 2026 en Latam”, elaborado por Great Place To Work y presentado esta semana, a partir de una encuesta realizada entre noviembre y diciembre de 2025 a 1.577 ejecutivos y líderes de la región. Uruguay representó el 15,9% de las respuestas latinoamericanas, siendo uno de los países con mayor participación detrás de Perú y México.
El estudio revela que el 63% de las organizaciones latinoamericanas se muestran optimistas respecto a las oportunidades de negocio para 2026 y, en el caso de Uruguay y Perú, ningún encuestado eligió la opción “con pesimismo”.
En paralelo, el 69,1% de las empresas latinoamericanas aseguró haber registrado crecimiento durante 2025, mientras que el 22,8% indicó que el año fue estable. Además, entre las empresas certificadas por GPTW, el crecimiento alcanzó al 75,9%, frente al 69,7% de las no certificadas.
El principal desafío para las áreas de gestión humana en la región pasó por la comunicación interna (32,3%), seguida por el desarrollo y capacitación de liderazgo (28,3%) y la transformación de la cultura organizacional (26,1%). También ganaron relevancia la adopción de nuevos formatos de trabajo, la sucesión de líderes y la inteligencia artificial.
De cara a lo que queda de 2026, la prioridad número uno seguirá siendo el liderazgo. El 46,7% de las organizaciones latinoamericanas señaló que invertirá en capacitación y desarrollo de líderes, seguido por cultura organizacional (37,4%) y comunicación interna (30,4%). La inteligencia artificial aparece ya como la cuarta prioridad regional, con un 27,3%.
En materia de contratación, el 38,3% de las empresas latinoamericanas prevé aumentar su plantilla este año, mientras que el 44,9% planea mantenerla y solo el 10,6% reducirla. Uruguay se posicionó entre los países más expansivos: el 47,2% de las empresas locales prevé contratar más personal y apenas el 2,8% espera reducir equipos.
Sin embargo, conseguir talento sigue siendo complejo. El 47,1% de las empresas de América Latina afirmó tener dificultades para cubrir vacantes, principalmente por falta de profesionales calificados (49,5%), lentitud en los procesos de reclutamiento (23,2%) y problemas para definir el perfil ideal del candidato (10,1%).
La salud mental también se consolidó como un tema central en la agenda empresarial. El 95,2% de los encuestados latinoamericanos considera que la salud emocional es relevante para la gestión de personas, aunque solo el 52,4% de las organizaciones dispone de presupuesto específico para acciones vinculadas al tema.
Además, el 32,3% de las empresas reportó un aumento de licencias vinculadas a problemas de salud mental durante el último año. Los trastornos de ansiedad explicaron el 62,3% de esas bajas, seguidos por burnout (19,9%) y depresión (13,7%).
El informe también confirma el avance de los esquemas híbridos de trabajo. Actualmente, el 51,5% de las empresas latinoamericanas opera bajo formatos híbridos, frente al 44,1% presencial y apenas 4,8% remoto.
En paralelo, la inteligencia artificial comienza a ganar terreno en las organizaciones, aunque todavía existe una brecha entre el uso individual y el corporativo. El 58,1% de las empresas tiene un uso “relativamente familiarizado” con IA, mientras que el 24% asegura utilizarla en más de la mitad de sus procesos y rutinas. Recursos Humanos aparece como el área donde más se está implementando esta tecnología.
Otro dato que refleja un cambio de prioridades corporativas es la pérdida de peso de las agendas de diversidad, equidad e inclusión. Solo el 6,1% de las empresas latinoamericanas considera a DE&I una prioridad para 2026 y el 52,9% afirmó no tener presupuesto destinado a estas políticas.
En ESG, el panorama regional muestra una visión más ligada a la sostenibilidad como ventaja competitiva y herramienta de innovación. El 45,8% de las organizaciones considera que la sostenibilidad es clave para la longevidad del negocio, mientras que las principales barreras para implementar estrategias ESG siguen siendo las restricciones presupuestarias y la falta de conocimiento especializado.