Con relación al anterior relevamiento oficial, realizado 13 años antes, el Censo General Agropecuario (CGA) de 2024, presentado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, muestra que en Uruguay hay un 6,4% menos de explotaciones agropecuarias, un 4,7% menos de trabajadores y un 3,16% más de vacunos.
Para entender mejor estos datos, vale señalar que el censo tuvo como principal objetivo recoger información de las explotaciones agropecuarias cuya extensión fuera igual o mayor a una hectárea, entendiéndose a la “explotación” como una unidad económica de producción agropecuaria con gerencia única, comprendiendo toda la tierra dedicada total o parcialmente a fines agrícolas, pecuarios o forestales, independientemente de la forma de tenencia, de la condición jurídica y de que las actividades productivas se realicen o no con fines comerciales.
Entre los datos generales, se destaca que en el CGA de 2024 el número de explotaciones agropecuarias es de 41.918, comprendiendo esto una superficie total de más de 16 millones de hectáreas (16.147.749 precisamente), con una población trabajadora de 109.979 personas.
Además de las dos caídas y el ascenso ya mencionados, otros datos relevantes del CGA tiene relación a los usos principales del suelo, que comparados al registro anterior muestran una caída en el uso de campo natural ( 9.192.703 ha contra 10.517.836 hs de 2011), un aumento en los cultivos cerealeros e industriales, un crecimiento en praderas artificiales (de 933.888 ha en 2011 a 1.007.322 ha en 2024), un avance en los bosques naturales, un incremento en tierras de rastrojo y campo bruto y una disminución en cultivos forrajeros anuales.
En lo que se refiere a cantidad de animales, el CGA muestra un crecimiento en el rodeo bovino de carne (11.080.279) y una baja en los vacunos lecheros (687.467).
En suma, lo que el CGA de 2024 muestra es un sector en transformación estructural, cuya característica se perfila en una menor cantidad de unidades productivas, una mayor escala promedio y cambios en la organización del trabajo. En este contexto, el relevamiento no solo aporta una fotografía actual del agro uruguayo, sino que también permite proyectar tendencias y anticipar desafíos.