Grupo Laguna puso en marcha una de sus apuestas inmobiliarias más ambiciosas en la zona de influencia de Montevideo: chacras rurales sobre la Laguna del Cisne, en Marindia Norte, que ya tiene 72 chacras a la venta y una inversión inicial que ronda los US$ 10 millones. Detrás del emprendimiento hay cuatro inversores —argentinos y uruguayos— y una estrategia de largo plazo que combina escala, cercanía a la capital y un producto único en el mercado local.
Según detalló Pablo Bidegain, promotor de inversores de Grupo Laguna, el desarrollo forma parte de un predio mucho mayor, de 500 hectáreas, de las cuales 300 hectáreas están destinadas a 120 chacras y otras 200 a terrenos, que abrirán una segunda etapa.
La ubicación fue una de las claves que impulsó la decisión de inversión. “Entiendo que es un lugar único. Montevideo se está corriendo hacia el este. Hay un corrimiento enorme, con obras de infraestructura como el hospital que se proyecta en Atlántida y el saneamiento. Además, no quedan lugares así de grandes y tan cerca de Montevideo, a 15 minutos del aeropuerto de Carrasco”, señaló Bidegain. A eso se suma la presencia de la Laguna del Cisne, una laguna natural de gran tamaño, único en desarrollos de este tipo en el área metropolitana.
Desde el punto de vista comercial, el proyecto tuvo un arranque más dinámico de lo esperado. “Lo lanzamos a fines de noviembre, después vino diciembre con las fiestas y enero, que suele ser un mes más lento, y ya se vendieron siete chacras”, indicó. Para Bidegain, ese ritmo es significativo: “En este tipo de chacras, que muchas veces demoran seis o siete años en venderse por completo, siete chacras en un mes y medio o dos meses es mucho”.
La propuesta contempla chacras de entre tres y cuatro hectáreas, todas con acceso a la laguna. Se apunta a familias que les guste la vida al aire libre, personas que practiquen deportes, que gusten de andar a caballos y deporte con ellos, pádel, largas caminatas por campo y bosque. El diferencial de precios está dado por la ubicación dentro del predio. “Todas las chacras tienen acceso a la laguna, pero algunas tienen acceso exclusivo, con frente directo al agua, y esas son las más caras”, explicó. Hoy, los valores de lista van desde US$ 120.000 hasta US$ 350.000, según esa localización.
En términos de inversión total, Grupo Laguna proyecta que el desarrollo completo demandará entre US$ 15 millones y US$ 20 millones, considerando todas las etapas. “Una vez vendido todo, el proyecto ronda los US$ 100 millones. Es un proyecto grande”, afirmó Bidegain.
Recientemente aportamos una escultura de un caballo realizada por el artista local Joaquín Arbiza, que acaba de vender una obra a precio récord a nivel mundial.
La expectativa de retorno de la venta de chacras es elevada y está respaldada, según el promotor, por estudios de mercado. “Estimamos que en poco tiempo no solo se va a recuperar la inversión, sino que se va a triplicar o cuadriplicar. El valor del metro cuadrado, a los precios que estamos vendiendo, está quedando muy barato para un producto único como este”.
La comparación con el entorno refuerza ese argumento. “Un terreno en Marindia Norte de 800 m2 ya vale US$ 60.000 o US$ 70.000. Acá estamos vendiendo chacras de 30.000 o 40.000 m2 por apenas US$ 20.000 más. Es un producto que hoy se está vendiendo barato, esa es la realidad”, sostuvo.
El grupo prevé que la comercialización se acelere en los próximos años. “Yo creo que en 2026 se van a vender 30 o 40 chacras sin problema, por cómo viene la demanda y porque la gente va, le gusta y generalmente, si no compra, deja una oferta”, comentó Bidegain. A su vez, destacó la cercanía logística como otro punto fuerte: el predio está a 15 minutos del Aeropuerto de Carrasco. Muy cerca de Atlántida, de servicios de todo tipo y tiene salida directa la ruta interbalnearia.
El perfil de los compradores es mayoritariamente urbano. “Es gente de Montevideo, generalmente familias. Algunos piensan en primera residencia y otros en fines de semana”, detalló. El proyecto, además, tiene una definición clara en términos de uso y convivencia con el entorno natural. “Apostamos mucho al cuidado del medio ambiente. El agua, la laguna, las aves. Si viene alguien que no está de acuerdo con eso, directamente no le vendemos”, afirmó. Esto no es urbanización, son chacras rurales, que respetan ese metraje y ese espíritu, en convivencia con un departamento que queremos mucho como Canelones.