Las estafas se consolidaron como uno de los principales desafíos para la seguridad en Uruguay. Según el último informe del Área de Estadística y Criminología Aplicada (AECA) del Ministerio del Interior, las denuncias por este delito crecieron más de un 2.000% entre 2013 y 2024, pasando de 1.333 casos (38,7 denuncias cada 100.000 habitantes) a 31.144 (870,5 por cada 100.000 habitantes).
El salto fue tan pronunciado que las estafas, que en 2013 ocupaban el décimo lugar entre los delitos más denunciados, hoy se ubican en el tercer puesto del ranking nacional, superadas solo por los hurtos y las rapiñas. El crecimiento acelerado coincide con la masificación de las tecnologías de comunicación, redes sociales, plataformas de compraventa y servicios financieros en línea. La pandemia de COVID-19, que impulsó la digitalización, también habría actuado como catalizador.
La mayoría de las estafas se cometen a distancia, sin contacto físico, lo que facilita el anonimato y reduce el riesgo para los agresores. Este patrón se observa en Uruguay y a nivel global, donde la ciberdelincuencia y el fraude organizado se han convertido en una amenaza transnacional, según INTERPOL y la UNODC. Aunque las estafas se distribuyen en todo el país, departamentos como Rocha, Maldonado, Rivera y Canelones muestran los mayores aumentos. Rocha lidera con la tasa más alta en 2024: 1.290 denuncias por cada 100.000 habitantes.
Los adultos entre 26 y 55 años son los más afectados, con tasas superiores a 1.000 víctimas por cada 100.000 habitantes. Las mujeres presentan índices de victimización más altos que los hombres. En Montevideo, la edad promedio de las víctimas supera los 45 años. En el 96% de los casos se trata de víctimas individuales, aunque también se han detectado fraudes masivos: uno afectó a 329 personas en 2022 y otro a 236 en 2023.
Si bien las denuncias se dispararon, la respuesta penal es limitada. En 2024, solo hubo 1,5 imputaciones por cada 100 denuncias. Entre los imputados, un 35,7% son mujeres, un porcentaje mucho mayor que en otros delitos. El informe alerta sobre un elevado subregistro: según la Encuesta Continua de Hogares, en 2024 se habrían cometido unas 26.900 estafas por mes, pero apenas el 11,7% llegó a denuncia formal.
Para 2025, AECA prevé un estudio detallado sobre modalidades, canales digitales y perfiles de víctimas y ofensores, incorporando estándares internacionales y datos de la próxima Encuesta Nacional de Victimización.