El oficio del hilo y la aguja no tiene límites (con más de 700 clientes mensuales, Arreglarte prepara su sistema de franquicias)

Del hilo y aguja en un pequeño taller de costura de la ciudad de Salto, a proyectar un sistema de franquicias para todo el país, Arreglarte no tiene techo para sus creadoras, Beatriz Berazza y su hija Antonella.

El emprendimiento nació en el año 2015 -por entonces era el “Taller de Angelita”- para dar servicio de arreglo a cualquier tipo de prendas y hoy Arreglarte ya tiene tres locales en centros comerciales y apuesta a su crecimiento a través de un sistema de franquicias que está en pleno desarrollo.

Atiende a entre 700 y 800 clientes mensuales, que generan entre 1.600 y 1.800 arreglos.

“Nos diferenciamos de otras alternativas, de las costureras tradicionales, porque contamos con todos los insumos necesarios para cualquier tipo de arreglo; un horario comercial extendido; personal altamente capacitado y manuales de procedimientos que nos garantizan la calidad del acabado y la rapidez en las entregas”, cuenta Beatriz, encargada de la dirección general del negocio, quien heredó el oficio de su mamá y sumó a su hija Antonella -que lleva adelante la supervisión técnica y marketing- y recientemente a su nieta, Allison, en la Administración.

Entre los servicios que ofrece Arreglarte, existe un pack básico de arreglos que se resuelven en el día. Los más elaborados se intentan resolver en un plazo no mayor a 72 horas. “Tomamos un oficio antiguo como es la costura y lo transformamos en un negocio moderno y escalable. Arreglarte surge desde el primer momento como negocio, no como un autoempleo, buscando profesionalizar todo lo referente a la costura que en general es bastante informal”, explica.

Para llegar a este punto, las creadoras de la marca pasaron por varias etapas de incubación, mentorías y capacitación, no solo para formalizar su emprendimiento, sino también para profesionalizarlo.

En plena etapa de desarrollo, de la mano de la Agencia Nacional de Desarrollo Económico (Ande), lograron la obtención del capital semilla que les permitió su expansión a Montevideo. Y luego en otra convocatoria, lograron fondos que le permitieron la compra de equipamiento para su tercer comercio en la zona de Cordón, donde inauguraron en marzo de 2021. Así, hoy Arreglarte tiene tres locales comerciales en Salto y en Cordón y Pocitos, Montevideo.

“Nuestro objetivo es replicar este modelo de negocios a través del sistema de franquicias en todo el país. Estamos en el comienzo, recién en el desarrollo del modelo de negocio. Hoy tenemos un staff de cinco colaboradores que nos acompañan desde el primer momento y estamos formando una red de modistas que trabajan desde su casa y nos dan soporte en momentos de mucho trabajo. De esa forma podemos cumplir con los plazos de entrega establecidos”, explica Beatriz.

Cada vez van quedando más chicos los m2 (la importadora Oprumin crece de modo sostenido)

En 2003 comenzó siendo una firma distribuidora de mayoristas, pero en 2006 dio el paso a la importación y comercialización, creciendo desde entonces a ritmo acelerado. “Vamos ya por la quinta mudanza, siempre a más y más, porque el día que no tenés stock el negocio se cae”, dijo Pablo Martínez, propietario y CEO de Oprumin, una empresa importadora, comercializadora y distribuidora de productos de consumo masivo, con un espacio de más de 8.000 m2 para trabajar en la Ruta 101. “Que ya nos queda chico”, remarcó Martínez a InfoNegocios.

De cuenca lechera a nodo estratégico regional (Asociación Rural de Florida prevé inversión de US$ 60 millones en polo logístico y puerto seco)

(Por Antonella Echenique) La Asociación Rural de Florida proyecta un parque de 70 hectáreas con una inversión estimada de 60 millones de dólares, que integrará producción agropecuaria, logística e industria, con conexión ferroviaria, exoneraciones impositivas y generación de empleo local. Rafael Leaniz, presidente de la asociación, dialogó con InfoNegocios de esto y otros temas.   

El impacto de la transformación digital y la IA en la experiencia del empleado

La transformación organizacional avanza a un ritmo acelerado y los empleados lo sienten. Más de la mitad experimenta una sobrecarga de cambios, con mayores exigencias, nuevas herramientas y redes de trabajo redefinidas, según los resultados de la más reciente edición de la encuesta Global Workforce Hopes and Fears Survey 2025 que realiza PwC. Este contexto, aunque lleno de oportunidades, también genera tensión emocional y desorientación. Si bien tres de cada cinco trabajadores se muestran entusiasmados por el futuro, la mayoría admite un estrés palpable ante la velocidad de las transformaciones. Las organizaciones no pueden detener el cambio, pero sí construir resiliencia: priorizar el bienestar, equilibrar expectativas, practicar empatía y mantener la transparencia son claves para evitar que la fatiga erosione el compromiso.