¿Cuáles son los mejores lugares donde comer chivito en Uruguay? (Esto dicen los expertos)

La pregunta del millón entre quienes gustan del plato típico del país tiene algunas respuestas según el gusto del consumidor, pero sobre estos cinco existe un consenso generalizado.

En Uruguay no existe un ranking o un concurso oficial del mejor chivito, pero sí hay algunos criterios objetivos que indican la calidad de un plato tan sencillo como delicioso que se compone de un churrasco de carne de res al pan y, en su versión “canadiense” cuenta con todo tipo de rellenos, que van desde jamón y queso, hasta huevo frito, panceta, tomate y lechuga, y suele venir acompañado de papas fritas, ensalada rusa o ensalada mixta.

“Elogiado por muchos chefs internacionales por la alta calidad de su carne de res alimentada con pasto, el chivito finalmente está recibiendo el reconocimiento que merece”, dice la entrada sobre el chivito uruguayo del prestigioso medio especializado Taste Atlas, que califica este plato nacional con 4.1 estrellas.

Aquí el ranking curado de InfoNegocios sobre los cinco mejores lugares para comer chivito en Uruguay.

Bar Arocena

Si hablamos de historia, mística y tradición montevideana, probablemente el Bar Arocena esté en el podio absoluto. El lugar lleva décadas siendo referencia obligatoria en Carrasco y hoy tiene varias sucursales en la capital.

Lo que hace grande al Bar Arocena es su identidad. Tiene ese espíritu de boliche clásico de Carrasco, nocturno, medio caótico, donde el chivito forma parte de una experiencia cultural uruguaya. Muchísima gente —incluidos locales veteranos— lo sigue considerando “el” chivito de Montevideo.

Gastronómicamente, su chivito destaca por el sabor bien marcado del lomo, el balance entre grasa y frescura, el pan suave, y una construcción menos aparatosa que otras versiones gigantes.

 

El Tinkal

Si el chivito tuviera academia, este lugar daría clases. Frente a la rambla de Parque Rodó, Tinkal aparece una y otra vez en rankings gastronómicos y discusiones entre uruguayos obsesionados con el tema. La clave acá es la carne: lomo fino, jugoso y realmente protagonista. No depende de toneladas de ingredientes para impresionar.

En el chivito completo la panceta crocante y la mayonesa casera terminan de construir un chivito muy equilibrado, intenso pero no pesado. Fuentes gastronómicas y usuarios locales lo mencionan recurrentemente como uno de los mejores del país.

 

Chivitería Marcos

En la Chivitería Marcos todo está puesto en el sánguche. Marcos tiene fama de hacer el chivito más “honesto” de Montevideo: carne excelente, ingredientes frescos y pan bien tostado.

Muchos locales lo consideran el estándar contra el cual se comparan los demás. El sabor es directo, clásico y contundente. Acá no hay pretensión gourmet ni reinterpretaciones modernas; hay oficio.

Los Francesitos

Acá el chivito entra en territorio gourmet sin perder alma popular. El pan, la calidad del lomo y las combinaciones hacen que cada bocado tenga mucha más profundidad que el típico “chivito gigante”.

El famoso Tunyrock —con roquefort y atún— divide opiniones, pero el canadiense clásico es elegante, perfectamente armado y con ingredientes de primer nivel. Si bien no es barato, tampoco intenta serlo. Es el lugar al que vas cuando querés probar un chivito de autor.

 

El Rey del Chivito

Este es el favorito de muchos porque sienten que los lugares famosos se volvieron demasiado masivos. El encanto de El Rey del Chivito está en el armado personalizado y en esa sensación de chivitería de barrio que todavía cocina con cariño.

Tiene gran reputación entre conocedores porque mantiene el espíritu del chivito tradicional: abundante, sabroso y sin vueltas. Las papas y los toppings están muy bien ejecutados y la carne suele salir en el punto justo.

Es probablemente el menos internacional de esta lista, y justamente por eso merece entrar.