El gran desafío de decidir: ¿Olfato? ¿Intuición? ¿Dato?

Rosa Argento, socia de levisman-argento, reflexiona esta semana sobre la importancia de identificar la forma en la que tomamos decisiones. Sabemos que parte (o gran parte) de las decisiones más importantes se toman con una mezcla de intuición, experiencia y ese famoso “olfato” que se cultiva con los años. Si bien la experiencia tiene valor, la pregunta es: ¿alcanza en un entorno cada vez más técnico y más veloz?

Todos los días, el empresariado toma decisiones que definen el rumbo de sus negocios. Algunas son operativas y urgentes. Otras, estratégicas y complejas. Pero todas comparten algo: están mediadas por cómo pensamos. Y muchas veces, como explica Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio”, pensar no siempre significa razonar.

Kahneman, premio Nobel de Economía, distingue entre dos modos mentales: lo que llama  Sistema 1, que gira en torno a un pensamiento rápido, automático, intuitivo y el Sistema 2, más lento, deliberativo, racional.

El Sistema 1 es el que nos permite movernos con agilidad: resolver lo urgente, leer un contexto, tomar decisiones inmediatas. Pero también es el que usa atajos mentales (sesgos) que pueden distorsionar nuestra percepción: confiar demasiado en la experiencia, ignorar datos contradictorios, subestimar riesgos o sobreestimar nuestras capacidades.

El Sistema 2, en cambio, exige pausa, análisis, esfuerzo. Lo activamos cuando hacemos una proyección financiera, evaluamos una inversión o enfrentamos una decisión estructural. Es más confiable, pero también más exigente: consume tiempo, energía y foco.

¿Qué tiene que ver esto con la dirección de empresas?

Mucho. Porque en contextos inciertos o veloces las decisiones estratégicas suelen tomarse bajo presión. Y ahí, la intuición —es decir, el Sistema 1— suele dominar. Pero no siempre con buenos resultados.

¿Cuántas veces se decide “por olfato” lo que debería analizarse con datos?

¿Cuántas oportunidades se descartan por miedo (aversión a la pérdida) sin explorar su potencial?

¿Cuántas veces una reunión de Directorio gira en torno a certezas heredadas y no a información nueva?

Tres lecciones prácticas de Kahneman para empresarios

Cuestionar las intuiciones: cuando una decisión parece “obvia”, vale la pena detenerse y preguntar: ¿Qué datos la respaldan? ¿Qué estoy dando por sentado? ¿Qué sesgo podría estar operando?

Separar decisiones rápidas de las estratégicas: no todo requiere análisis profundo, pero las decisiones que comprometen recursos importantes o impacto a largo plazo deben tratarse con una lógica distinta. Activar el Sistema 2 es clave.

Diseñar procesos que ayuden a pensar mejor: buenas decisiones no dependen sólo de buenas personas. También necesitan contextos que promuevan la deliberación, la pluralidad de perspectivas, el contraste con datos y la validación de hipótesis. Eso también es gobernar bien.

“El contexto económico del país está bien, aunque la percepción no sea esa” (Edgardo Novick, referente empresarial)

En el aniversario número 20 de InfoNegocios Uruguay seguimos apostando por los encuentros cara a cara, por el intercambio valioso y el compartir almuerzos con personas que enriquecen el ecosistema de negocios del país, bajo la firme convicción de que las conexiones cercanas potencian a las empresas. Este 2026 Te Invito a Comer tiene sede en las modernas oficinas de la firma Cervieri Monsuárez y, como es tradición, te compartimos un poco de lo que intercambiamos con Edgardo Novick, referente empresarial.