El ritmo de creación de empleo se desaceleró con fuerza en el primer semestre del año. Para dimensionar el cambio, en 2023 el mercado laboral uruguayo generaba unos 40.000 puestos de trabajo en promedio anual.
De acuerdo con el análisis de tendencia-ciclo realizado por el CED, hacia el cierre del semestre se observó una leve recuperación respecto a la destrucción de empleo registrada a fines de 2025. En junio, la tasa de empleo se ubicó en 59,8%, mientras que la tasa de actividad fue de 64,4% y el desempleo descendió a 7,2%.
Aunque la cantidad de nuevos puestos fue menor, la composición del empleo presentó una evolución favorable. El crecimiento registrado durante el semestre estuvo explicado exclusivamente por el sector formal.
El empleo formal incorporó 16.700 puestos, mientras que el empleo informal se redujo en aproximadamente 4.000. El resultado implica un cambio respecto a 2025, cuando tanto el empleo formal como el informal habían contribuido al aumento de la ocupación.
La evolución también fue dispar según la actividad. Información y Comunicación registró un aumento interanual de 4,1% en las horas habitualmente trabajadas, mientras que Actividades Profesionales creció 4%.
En cambio, la Industria Manufacturera y la Construcción registraron caídas de 0,8% y 1,1%, respectivamente. Ambos sectores redujeron además su participación en el empleo total.
En Transporte y Almacenamiento, las horas trabajadas aumentaron 1,1%, aunque el sector también perdió participación dentro del total de ocupados.
El menor dinamismo del mercado laboral también tuvo impacto sobre la masa salarial. Hasta junio, este indicador -que combina la evolución del salario real y del empleo- registró un crecimiento promedio interanual de apenas 1,8%.
Por regiones, Montevideo presentó una tasa de empleo de 60,9%, frente al 59% del interior. La diferencia de 1,9 puntos porcentuales representa un leve cambio respecto a la reducción de la brecha que se había observado durante 2025.
Entre los jóvenes, en tanto, el desempleo continuó descendiendo. La tasa para los menores de 25 años se ubicó en 22,8%, el nivel más bajo de la serie reciente.
A pesar de la mejora, la diferencia respecto a los adultos continúa siendo amplia: el desempleo juvenil es más de cuatro veces superior al registrado entre los mayores de 25 años, cuya tasa se ubicó en 5%.
En síntesis, el primer semestre de 2026 dejó un mercado laboral con una creación de empleo sensiblemente menor, aunque con un dato favorable en su composición: el crecimiento de los puestos estuvo concentrado en el empleo formal.