THC y CBD medicinal (Yuzu Pharmaceutical invierte su primer millón de dólares para investigar en Uruguay y va por más)

La compañía estadounidense avanza con un ensayo clínico de cannabis medicinal en el Hospital de Clínicas que sienta un precedente y coloca al país “en un lugar privilegiado como posible foco de otras empresas farmacéuticas que quieran venir a desarrollar innovaciones”, detalló Viviana Cervieri, asesora de la empresa.

El cannabis y la reducción de la dependencia de opioides en pacientes con dolor crónico tienen un punto de contacto hoy en Uruguay. La farmacéutica estadounidense Yuzu Pharmaceutical inició en Montevideo un ensayo clínico con derivados de cannabis que, si confirma su hipótesis, podría escalar hacia el desarrollo de un medicamento con una gran proyección internacional.

El estudio, que se desarrolla en el Hospital de Clínicas, evalúa combinaciones de THC y CBD en pacientes con dolor osteoarticular de larga evolución. ¿Su meta? Comprobar si el tratamiento logra disminuir el consumo de opiáceos, un problema creciente en los sistemas de salud.

En esta primera etapa participarán 150 pacientes y ya fueron reclutados 20, según detalló Viviana Cervieri, integrante del estudio jurídico Cervieri Monsuárez, asesor de la compañía en Uruguay.

“Lo importante es ver si es eficaz, si es seguro y siempre pensando en el bienestar del paciente”, dijo Cervieri a InfoNegocios Uruguay. El ensayo prevé un primer monitoreo a las seis semanas para observar resultados preliminares, mientras que las conclusiones completas demandarán alrededor de un año y medio.

La inversión inicial ronda el millón de dólares, aunque la cifra está lejos de ser definitiva. El proyecto, explicó Cervieri, tiene vocación de crecimiento: más ensayos, desarrollo local de producto y, eventualmente, producción en el país. “Esto no tiene fin”, señaló. La empresa ya analiza, a mediano plazo, fabricar el medicamento en su totalidad en Uruguay —ya que hoy el formato de cápsulas blandas es importado desde Canadá— y avanzar luego en su registro sanitario.

El potencial comercial está atado a los resultados. Si la evidencia acompaña, el camino continuará con una segunda fase de aprobaciones ante el Ministerio de Salud Pública y la posterior comercialización, primero en el mercado local y luego en el exterior. El objetivo final es escalar el desarrollo y patentar el producto a nivel global, con base en la investigación realizada en Uruguay.

Más allá del caso puntual, el ensayo introduce una variable relevante para la industria. “El impacto es sumamente fuerte”, afirmó Cervieri y agregó: “Se están probando combinaciones de principios activos que hasta ahora no tenían respaldo científico suficiente. Esto es una herramienta más para el desarrollo del cannabis medicinal, no solo en Uruguay y la región, sino en el mundo”.

El estudio también pone el foco en componentes menos explorados, como el delta 8 del THC, cuya evidencia aún es limitada. Esa búsqueda de datos, escasa por el momento, es parte del valor agregado del proyecto: generar conocimiento validado que pueda orientar tanto a reguladores como a profesionales de la salud.

En paralelo, la iniciativa refuerza el posicionamiento del país como destino para ensayos clínicos. “Esto pone a Uruguay en un lugar privilegiado como posible foco de otras empresas farmacéuticas que quieran venir a desarrollar innovaciones”, sostuvo Cervieri. La combinación de marco regulatorio, capacidades técnicas y respaldo institucional —con participación del Ministerio de Salud Pública y el IRCCA— aparece como una ventaja competitiva.

Ese ecosistema, sin embargo, aún tiene zonas a desarrollar. La falta de información científica robusta, reconoció la especialista, condiciona la toma de decisiones regulatorias y médicas. De allí la relevancia de estos primeros estudios: construir evidencia donde todavía hay incertidumbre.

El proyecto de Yuzu Pharmaceutical, que comenzó a gestarse hace unos cuatro años y entró en su fase decisiva en los últimos dos, abre así una puerta que trasciende el ensayo en sí. Si los resultados acompañan, no solo podría derivar en un nuevo tratamiento para el dolor crónico, sino también consolidar una cadena de valor local en torno al cannabis medicinal y reforzar el perfil de Uruguay como plataforma de innovación farmacéutica.