Santiago Bilinkis: “El error dejó de ser algo a evitar y pasó a ser parte del proceso de construir negocios”

(Por Antonella Echenique) El emprendedor e inversor argentino pasó por Montevideo para hablar sobre IA en el marco del ciclo “Charlas con Valor” de ANDA. En un mano a mano con InfoNegocios, habló de cómo cambió la forma de emprender, por qué muchas pymes no logran crecer, el impacto de la IA en el empleo y qué errores siguen cometiendo empresarios y startups. “Hoy emprender se parece más a hacer ciencia experimental”, aseguró.

 

La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una conversación de nicho para instalarse en la agenda de empresas, emprendedores y líderes de negocio. En ese contexto, el empresario e inversor argentino Santiago Bilinkis llegó a Montevideo para participar del ciclo “Charlas con Valor”, impulsado por ANDA, con una conferencia titulada “IA: El momento es ahora”, realizada en el movie del Montevideo Shopping.

En un mano a mano con InfoNegocios, Bilinkis conversó sobre cómo cambió la manera de construir empresas, qué frena el crecimiento de muchas pymes, la evolución del ecosistema emprendedor en Uruguay y el rol que jugará la inteligencia artificial en el trabajo.

Después de haber creado y vendido varias empresas, ¿qué aprendiste sobre hacer negocios que hoy va en contramano de lo que muchos empresarios todavía creen?

Hubo un cambio descomunal en cómo se construyen empresas. Cuando fundamos OfficeNet, hace casi 30 años, para saber si una idea iba a funcionar había que alquilar depósitos, contratar gente e invertir muchísimo capital antes de validar algo. Hoy eso cambió completamente. Todo se puede prototipar. Los buenos emprendedores construyen algo chico, prueban rápido y validan si la idea realmente funciona sin comprometer demasiado tiempo ni capital. Muchos jóvenes me buscan para pedirme opinión sobre proyectos y siempre les digo lo mismo: mi opinión importa poco. Lo importante es hacer un prototipo, probar, medir y entender si hay un modelo de negocio viable.

Mirando tu recorrido como fundador y CEO, ¿cuál fue la decisión empresarial más difícil que tuviste que tomar?

La crisis argentina de 2001, sin dudas. Hasta ese momento en OfficeNet solo habíamos crecido. Todos los meses contratábamos gente. De golpe, la facturación cayó abruptamente y el contexto económico se volvió muy complejo. En ese momento, tuvimos que achicar la empresa para sobrevivir. Fue durísimo porque nunca me había tocado desvincular personas. Fue cuando entendí la otra cara de emprender: a veces, para salvar muchos puestos de trabajo, hay que tomar decisiones muy difíciles.

Tres años después vendieron OfficeNet. ¿Sentís que fue el momento correcto?

Nos compró Staples, líder mundial del sector. Quizá, visto en retrospectiva, podríamos haber esperado un poco más, porque vinieron años muy buenos después de la crisis. Pero cuando las dos empresas líderes del mundo quieren comprarte al mismo tiempo, no es tan fácil decir “esperemos tres años más”.

¿Qué diferencia hay entre ser un buen emprendedor y convertirse en un buen CEO?

Son habilidades distintas. No es lo mismo liderar un equipo de cuatro personas que una empresa de mil empleados.

Muchos emprendedores no logran hacer esa transición. Hay que aprender, madurar y transformarse como líder. Steve Jobs, por ejemplo, fue echado de Apple y volvió diez años después mucho más preparado. Otros sí logran evolucionar, como Marcos Galperin, que lideró Mercado Libre durante décadas.

En Uruguay creció el ecosistema emprendedor después de la pandemia. ¿Cómo lo ves?

Cuando fundamos OfficeNet ni siquiera existía la palabra “emprendedor”. Nadie hablaba de capital semilla, aceleradoras o incubadoras. Hoy cualquier joven sabe qué es una startup, una ronda de inversión o un plan de negocios. Eso muestra que tanto Uruguay como Argentina construyeron ecosistemas mucho más desarrollados.

Cuando observás emprendedores jóvenes, ¿qué error ves repetirse más?

Todavía muchos buscan seguridad a través de opiniones en vez de datos.Hoy emprender se parece mucho más a hacer ciencia experimental: planteás una hipótesis, diseñás un experimento, medís resultados, ajustás y volvés a probar. Antes hacíamos planes de negocios de 180 páginas. Hoy importa mucho más testear rápido que escribir documentos enormes.

Muchas pymes logran sostenerse, pero no crecer. ¿Qué suele trabar ese salto?

Dos cosas: falta de capital y dificultad para delegar.Muchas veces el fundador se transforma en el cuello de botella. Todas las decisiones pasan por una sola persona y eso limita el crecimiento.

¿Qué práctica empresarial sigue instalada, pero hoy ya no funciona?

La aversión al error. En muchas empresas todavía se castiga equivocarse. Pero en un mundo tan incierto el error es parte natural del proceso, siempre que sea un error de experimentación y no de negligencia. Las organizaciones que penalizan todo terminan formando minimizadores de errores, cuando en realidad deberían formar maximizadores de aciertos.

Hay quienes creen que la inteligencia artificial podría reemplazar gran parte del empleo. ¿Te parece un escenario posible?

Posible, sí. No necesariamente el más probable, pero sí lo suficientemente probable como para discutirlo. El problema es que el trabajo no solo nos da ingresos, también propósito, estructura y sentido. Incluso si existiera un ingreso universal, habría un desafío humano enorme.

¿Creés que quien incorpore IA al trabajo tendrá una ventaja clara?

Por supuesto. Hoy quien aprenda a usar inteligencia artificial va a estar un paso adelante respecto a quien no lo haga. La pregunta de fondo no es si usarla o no, sino cómo incorporarla de manera inteligente.

Si hoy tuvieras que empezar de cero como empresario, ¿en qué sector pondrías el foco?

En todos. Estamos viviendo un momento muy especial, especialmente con inteligencia artificial. Hace 15 años que investigo este tema y hoy recién está entrando fuerte en la conversación pública.

¿Qué buscás transmitir en la charla “IA: El momento es ahora”?

Que la gente le pierda el miedo a la tecnología. Todavía mucha gente usa ChatGPT como reemplazo de Google y se está perdiendo algo espectacular. La charla es súper práctica: mostrar qué puede hacer realmente la IA hoy y cómo puede ayudarnos a trabajar mejor.