Sabor amargo para la industria de la miel (muerte masiva de abejas genera un “golpe muy fuerte para el sector”)

En 15 días se contabilizan al menos 10.000 colmenas perdidas, lo que implica la pérdida de entre 100.000 y 150.000 kilos de miel. La sospecha recae sobre el uso de agroquímicos en cultivos cercanos. “No se sabe cómo van a quedar las colmenas para el verano, que es una producción importante”, advirtió Alejandro Evia, director de Nectarbee.

 

Un problema que comenzó como un comentario aislado entre productores hace menos de un mes se transformó en una situación crítica para la apicultura uruguaya: la mortandad masiva de abejas en varios departamentos del sur, centro-sur y litoral, que ya dejó al menos 10.000 colmenas perdidas –lo que implica la pérdida de entre 100.000 y 150.000 kilos de miel– y mantiene en vilo a toda la cadena productiva.

La sospecha –aún no confirmada– apunta a la aplicación de algún agroquímico en el cambio de cultivo tras la cosecha de canola (colza), que este año tuvo una producción excepcional y una presencia territorial extensa.

Las causas todavía son inciertas, pero se estima que hubo una aplicación de algún producto determinado cuando terminó la canola y coincidentemente en ese momento empiezan a morir las abejas”, indicó a InfoNegocios Alejandro Evia, director de Nectarbee –principal empresa exportadora de miel del país, con más del 50% del mercado–, quien se puso a disposición para colaborar con los análisis.

Un impacto doble y devastador

El problema no es sólo la muerte directa de miles de abejas, que ya de por sí genera un perjuicio grande. El daño estructural es mucho más profundo.

“Las que están muriendo no son abejas cualquiera, sino las pecoreadoras, encargadas de recolectar néctar y polen. Esa abeja está yendo a buscar néctar y no vuelve. Y eso genera un doble problema: primero, la baja población y, eventualmente, la desaparición de la colmena”, explicó Evia, quien a su vez habló de la pérdida de cosecha para productores que, en muchos casos, viven de la producción de miel y no tienen un sostén económico para sobrellevar esta situación.

El impacto inmediato se está dando sobre la actual cosecha de miel de monte, que estaba proyectándose como una de las mejores en años: “Todos los productores me decían que el monte venía igual o mejor que la canola, que ya había sido excelente”, señaló.

Pero lo más grave, según los productores, es que esta mortandad compromete también la próxima cosecha, la más relevante del año. “No solo se pierde la miel de monte; tampoco se sabe cómo van a quedar las colmenas para el verano, que es la producción importante”, advirtió Evia.

La canola: clave para entender el fenómeno

Este año la canola tuvo una extensión inusualmente grande. “Se extendió desde Salto por el litoral, el centro-sur y hasta Treinta y Tres”, detalló Evia. En esas mismas zonas, prácticamente en simultáneo, comenzaron a morir las abejas.

“No es coincidencia que en tantos departamentos la mortandad fuera simultánea. Algo genérico hubo, y justo ocurrió en el cambio de cultivo. La hipótesis más fuerte es que sea por algo que se aplicó al cierre de la colza”, explicó.

Los primeros episodios se registraron hace 15 a 20 días, y las pérdidas continúan. “A nivel país se perdieron unas 10.000 colmenas prácticamente seguro, pero no sabemos a qué número puede llegar esto”, indicó.

Pérdidas económicas fuertes y, para algunos, irreversibles

Calcular el impacto económico todavía es imposible, porque las abejas siguen muriendo y falta saber cuántas colmenas quedarán debilitadas o vacías. Sin embargo, el golpe para los productores ya es profundo.

“Si el productor perdió la unidad productiva, tiene el cajón vacío, no tiene abejas. Debe comprar material vivo, reina y núcleos, y ese proceso le lleva todo el verano. Se perdió la de monte y seguro se va a perder la de verano”, dijo Evia.

Y aunque evita poner cifras, no minimiza el daño: “Es un golpe muy fuerte para el sector y mortal para algunos en particular. Hay gente que no va a poder recuperarse”.

Actualmente se están realizando análisis en búsqueda del compuesto presente en las abejas muertas. Según Evia, estos estudios suelen demorar varios días.

“Por lo menos en 10 o 15 días vamos a saber qué componente agroquímico tienen esas abejas, para ver eventualmente cuál es la causa”, señaló.

Una de las líneas que se investiga es si se trata de un secante utilizado en la canola. Pero nada está confirmado aún.

Eventuales sanciones

Según Evia, aun si se comprobara que se aplicó un producto prohibido o fuera de fecha —algo que ya ocurrió años atrás con un episodio localizado en Salto—, “la historia indica que difícilmente haya sanciones ejemplares o compensaciones adecuadas”.

“Lamentablemente, la apicultura es un sector bastante olvidado para los gobiernos de turno y no hay antecedentes de sanciones. En el caso de Salto se identificó todo: quién era, qué aplicó, cuándo lo aplicó. Mató 3.000 colmenas y al apicultor le dieron 50 dólares por colmena, y se lo dio el ministerio, ni siquiera el causante”, recordó.

Por eso, si bien hoy se habla de un fondo compensatorio desde la Junta Nacional de la Granja, Evia es cauteloso: “Capaz que le dan unos dólares para comprar material vivo, pero las dos cosechas perdidas no se las va a retribuir nadie”.

El director de la empresa indicó que Nectarbee, que en lo que va del año generó un ingreso de US$ 14.430.224 por concepto de exportaciones, contó a InfoNegocios que se puso a disposición de la científica Estela Santos, quien está liderando el análisis de muestras: “Tenemos capacidad para enviarlas y en tres días estar en un laboratorio en Alemania. Siempre estamos para ayudar a los productores, y esta no va a ser la excepción”, afirmó Evia.

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