Montevideo avanza hacia una transformación de su sistema de transporte público y Río de Janeiro tiene una experiencia reciente que puede resultar especialmente útil para la capital uruguaya. La ciudad brasileña no solo construyó corredores exclusivos para ómnibus articulados. Desde un fam press en la Ciudad Maravillosa InfoNegocios Uruguay conoció que, después de atravesar una fuerte crisis del servicio, Río decidió reconstruir el sistema con nueva infraestructura, más vehículos, estaciones renovadas y una gestión pública enfocada en la operación.
Cuando la Prefeitura de Río de Janeiro asumió la gestión del BRT en marzo de 2021, apenas había 120 ómnibus funcionando en los tres corredores existentes y unas 46 estaciones cerradas por vandalismo y robo de equipamiento. Tres años después, la flota adquirida por la ciudad alcanzaba los 713 vehículos, de los cuales más de 500 ya estaban circulando. El sistema pasó de transportar unos 150.000 pasajeros diarios a cerca de 420.000, un crecimiento del 180%.
La recuperación demandó unos R$ 2.000 millones (casi US$ 400 millones), destinados a la compra de ómnibus, reconstrucción de corredores, estaciones, terminales y garajes públicos. Solo la renovación de la Transoeste implicó revitalizar 59 kilómetros, incluidos 31 kilómetros de carril exclusivo reconstruidos en hormigón. Ese corredor pasó a funcionar con 208 vehículos, entre ellos 136 nuevos articulados.
El aumento de la flota tuvo un efecto directo sobre el servicio. En hora pico, los intervalos se redujeron hasta 72% en la Transoeste, 59% en la Transcarioca y 63% en la Transolímpica. En esta última, la cantidad de pasajeros diarios pasó de 19.000 en 2021 a 49.000 en 2024.
El caso carioca también muestra que el éxito de un BRT no depende únicamente de poner ómnibus grandes en una avenida. Río reformó las estaciones, incorporó tecnología, mejoró la seguridad, recuperó el pavimento y avanzó en la integración con otros medios de transporte. El sistema llegó además a permitir que el pasajero realizara hasta tres viajes con una única tarifa mediante el esquema de integración del Bilhete Único Carioca.
Montevideo está diseñando ahora una transformación de una escala considerablemente menor, pero con una lógica similar. El proyecto acordado entre el gobierno nacional y las intendencias de Montevideo y Canelones prevé dos corredores para ómnibus biarticulados: uno desde El Pinar y otro desde Zonamérica, que confluirán en Tres Cruces y continuarán por 18 de Julio hasta Plaza Independencia.
Los estudios técnicos ya realizados por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas contemplan, entre otros aspectos, microsimulaciones para el corredor de 8 de Octubre, análisis de saturación de paradas y alternativas para priorizar el transporte colectivo en el centro de Montevideo. El proyecto apunta a avanzar hacia su ejecución durante los próximos años, con una puesta en funcionamiento prevista hacia 2029.
La principal enseñanza que deja Río para Montevideo pasa por la regularidad del servicio. La experiencia brasileña muestra que la inversión en infraestructura pierde buena parte de su efecto si no está acompañada por suficientes vehículos, frecuencias altas, estaciones cuidadas y una gestión capaz de controlar que el sistema funcione como fue diseñado.
Para Montevideo, el desafío será lograr que los nuevos corredores no sean solamente una obra vial. La apuesta será que permitan viajar más rápido, esperar menos y combinar distintos servicios con facilidad. En Río, cuando esas variables comenzaron a funcionar juntas, los pasajeros volvieron al BRT.