Las universidades más caras del mundo no están en los Alpes Suizos sino en Estados Unidos

Comienzan las clases y a algunos estudiantes de aquí o del resto del mundo les toca abrir la billetera. La primera universidad de la lista de las más caras del mundo es la George Washington de Washington DC, donde una carrera de cuatro años cuesta US$ 39.240 al año, seguida por el Kenyon College de Ohio (US$ 38.140), la Bucknell University de Pennsylvania (US$ 38,134), Vassar College (US$ 38,115) y el Sarah Lawrence College (US$ 38,090), ambas en Nueva York. En Europa, la Universidad Americana de Paris, a la vuelta de la torre Eiffel, cuesta US$ 34.725 anuales, el Franklin College de Suiza US$ 30.860 y la Universidad Buckingham, US$ 30.400. ¿Y por casa, cómo cotiza la educación privada terciaria? Bastante más barata: por ejemplo, la carrera Ingeniería en Informática, en la Universidad Católica del Uruguay, cuesta “apenas” unos US$ 4.504 anuales y la Licenciatura en Gerencia y Administración, de la ORT, unos US$ 5.594.

Uruguay empieza a discutir las reglas para una movilidad autónoma (¿Quién paga si el auto sin conductor choca?)

(Por Antonella Echenique) Con vehículos que ya incorporan sistemas de conducción autónoma y la llegada de nuevas tecnologías al mercado uruguayo, el país comienza a discutir un vacío que hasta ahora parecía lejano: quién es responsable cuando detrás del volante ya no hay una persona. Un proyecto de ley presentado por el diputado Mauricio Viera busca crear el marco jurídico para estos vehículos, mientras que desde el BSE advierten que el mercado de seguros también deberá adaptarse.

Déficit subirá al 3,9% para ordenar las cuentas públicas y saldar deudas atrasadas del Estado con proveedores

El ministro de Economía, Óscar Lovera, sostuvo que el plan para disminuir la deuda del Estado con los proveedores contempla la ampliación del déficit fiscal al 3,9%, solicitud que se incluirá este año en la presentación del Presupuesto General de la Nación 2027. Para 2028, el Gobierno pretende volver a cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal y, aparentemente, la medida no genera grandes cuestionamientos ni entre los analistas ni en el empresariado.