El modelo apunta a que el inversor pueda acceder a los beneficios del alquiler temporario sin ocuparse de la operación diaria. Si bien trabaja con plataformas como Airbnb, Booking y Vrbo para promocionar las unidades, su diferencial está en que no se limita a funcionar como un canal de publicación y reservas, sino que asume la gestión integral del inmueble, desde la comercialización hasta la atención de los huéspedes. Por este servicio, la administración tiene un costo del 20% más IVA, mientras que Kopel Sánchez proyecta para los propietarios un rendimiento cercano al 7% anual, una vez descontados los gastos de gestión y mantenimiento.
El primer gran escenario para este modelo será Cosmopolitan, el proyecto inmobiliario que Kopel Sánchez desarrolla frente a la sede del Mercosur y próximo al Parque Rodó. El edificio contempla unidades studio y apartamentos de uno, dos y tres dormitorios, además de amenities como rooftop, piscina, sauna, gimnasio, cowork, barbacoas y cafetería. La propuesta combina así el formato residencial con servicios propios de la hotelería y permite que una misma unidad pueda adaptarse a distintos usos según las necesidades de su propietario.
La apuesta de Aladín va más allá de administrar apartamentos: busca integrar en una misma solución la comercialización, el posicionamiento de las unidades, la operación y el vínculo con los huéspedes. El modelo también incorpora tecnología y precios dinámicos según la demanda, mientras que las unidades que ingresan al sistema cuentan con una propuesta de interiorismo y equipamiento.
En diálogo con InfoNegocios, Fabian Kopel, confundador de Kopel Sánchez, reconoció que hace aproximadamente 4 años tenían este proyecto en mente y que para su puesta a punto incorporaron tecnología Europea que conocieron en Madrid.
Para el inversor, la principal novedad está en la flexibilidad del modelo: puede vivir en la unidad, alquilarla por períodos extensos o incorporarla al circuito de renta temporaria sin tener que asumir personalmente la gestión. Con Aladín, Kopel Sánchez busca así darle una vuelta al tradicional negocio del “ladrillo”, combinando la valorización inmobiliaria con un esquema de explotación más cercano al de un activo hotelero.