A días de que se concrete la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay marcó, en diálogo con InfoNegocios, una posición clara y consistente en respaldo a un tratado que, a su entender, es clave para el crecimiento, la inserción internacional y la competitividad del país.
“Desde hace muchos años la posición de la Cámara es clara: Uruguay, para seguir creciendo o para crecer a los niveles que todos queremos, tiene que mirar hacia afuera”, dijo a InfoNegocios el presidente de la Cámara de Comercio y Servicios, Julio César Lestido.
En ese sentido, sostuvo que el acuerdo con la Unión Europea es coherente con una visión liberal del desarrollo, basada en la apertura, el aumento de las exportaciones y la mejora de las condiciones de acceso a los mercados. “No alcanza con el mercado interno. Este acuerdo es importante y realmente celebramos que se esté firmando”, señaló.
Para Lestido, el cierre de un proceso negociador que llevó más de 20 años tiene un valor estratégico en sí mismo. “Estamos llegando al final del camino y entendemos que es positivo, sin duda que es positivo”, remarcó.
En este punto destacó los datos proporcionados públicamente días atrás por el ministro de Economía, Gabriel Oddone, quien dijo que, según estimaciones oficiales, se proyecta un impacto de nivel de 1,5% del PIB, un incremento cercano al 4% en las exportaciones de bienes en el largo plazo, un efecto positivo de 0,5% en el empleo y un aumento salarial del orden del 1%.
Esto, de acuerdo con Lestido, confirma que el impacto esperado será significativo. “No lo estoy diciendo yo ni la Cámara, lo dicen las propias autoridades del gobierno. El país crece, crece el empleo, crece la inversión”, afirmó.
Sin embargo, el titular de la Cámara advierte que el alcance del acuerdo no se limita a vender más bienes. “Esto nos posiciona, nos presenta y empezamos a jugar en otra liga”, explicó. A su juicio, el tratado entre dos bloques, que reúnen a unos 700 millones de consumidores, cambia radicalmente la forma en que Uruguay y el Mercosur son percibidos en el mundo. “Ya no vas con la misma tarjeta. Sos parte de un acuerdo de libre comercio entre dos grandes bloques y eso hace que te miren distinto”, sostuvo. Para Lestido, ese capital simbólico puede pesar tanto como los beneficios económicos directos, porque abre puertas, atrae inversiones y mejora la inserción en las cadenas globales de valor.
Desde la óptica de la Cámara, el acuerdo también tiene un efecto revitalizador sobre el Mercosur. “Le da un empujón muy importante hacia adelante, lo posiciona diferente”, afirmó Lestido y recordó que durante años se discutió la conveniencia o no del bloque. “Hoy, con este acuerdo, nadie puede discutir el Mercosur”, enfatizó.
Consultado sobre los posibles impactos negativos en sectores sensibles —como automotores, autopartes, productos metálicos o lácteos—, Lestido subrayó que el propio acuerdo contempla “mecanismos de gradualismo” y “desgravación progresiva”. “No es de la noche a la mañana. En algunos casos el proceso llega hasta 15 años”, explicó. Ese plazo, dijo, permite a las empresas adaptarse, invertir y buscar socios estratégicos, incluso europeos. “Ese gradualismo va a permitir que las empresas uruguayas puedan procesar, invertir y competir de una manera que antes era prácticamente imposible”, afirmó.
Para el presidente de la Cámara, la mayor apertura también implica un aumento de la competencia, algo que consideran no solo inevitable, sino necesario. “No tengas dudas de que el tratado mejorará la competencia; la competencia es llana. El no competir te deja afuera”, sostuvo Lestido. Según su visión, no existe un “plan B” basado en el cierre o el miedo a competir. “El competir no te hace perder negocios, al contrario, te obliga a ofrecer mejor calidad”, dijo.
Eso sí, advirtió que el éxito del acuerdo dependerá de que Uruguay haga sus propios deberes. “Si no tomamos las medidas que tenemos que tomar, ahí sí vamos a estar perjudicados”, alertó.
Entre esas medidas, Lestido mencionó la necesidad de atraer inversiones, bajar costos del Estado, mejorar la productividad y revisar normas que hoy “encorsetan” a las empresas. En ese sentido, consideró que el gobierno está alineado con esa agenda y valoró iniciativas como el proceso de “desempapelamiento” del Estado. “Hay que crecer, invertir y mirar para afuera, pero para eso también hay que hacer los deberes”, afirmó.
Desde una mirada más amplia, el presidente de la Cámara destacó los atributos estructurales de Uruguay para aprovechar el acuerdo: mano de obra calificada, previsibilidad, solidez institucional y cumplimiento de compromisos. “Uruguay es serio, creíble y atractivo. Puede ser un país donde mucha gente invierta y desde acá distribuya para el resto de la región”, proyectó, aunque reconoció que será necesario corregir asimetrías dentro del Mercosur.
Finalmente, Lestido puso el foco en el impacto sobre los consumidores, particularmente en sectores como el automotor. “Hoy tenemos un arancel externo común del 35%. A lo largo de 15 años eso va a ir bajando hasta llegar a cero”, apuntó. Ese proceso, dijo, permitirá, por ejemplo, que los autos europeos —especialmente los de segmentos más altos— lleguen a precios más accesibles. “Los uruguayos los van a poder comprar más baratos”, afirmó.
“Esto no es solamente ‘vamos a vender más’. Vas a vender más si estás en condiciones de hacerlo”, resumió Lestido y agregó: “El competir con otros, con más exigencia, es lo que te hace mejorar. Quedarse quieto por miedo es peor”.