Después de siete años de recorrido, varios cambios de dirección y una pandemia en el medio, Rosa acaba de inaugurar una nueva etapa. El proyecto gastronómico liderado por Lucía Soria abrió hace un mes en una esquina de Pocitos —Brito del Pino y Charrúa— con un local más grande, una propuesta más amplia y la mira puesta en transformarse en algo más que una pizzería.
La historia comenzó en 2018, cuando Rosa abrió frente a Jacinto, en Ciudad Vieja, como un emprendimiento de escala reducida orientado principalmente al delivery. Más tarde llegó la expansión a Pocitos, en 2021, con el local de Prudencio Vázquez y Vega. Sin embargo, el crecimiento de la demanda en la zona y las limitaciones físicas del espacio llevaron al equipo a buscar una nueva ubicación.
“Era un local chiquitito, con poca posibilidad de que la gente se sentara. Buscaba tener más un restaurante, que siempre fue la idea que a mí más me divierte hacer”, explicó Soria a InfoNegocios.
La oportunidad apareció el año pasado cuando encontró una esquina que, según la cocinera, estaba en muy mal estado, pero ofrecía el potencial para desarrollar una propuesta más ambiciosa. Tras una obra que se extendió desde noviembre hasta mayo de este año, Rosa reabrió con una identidad renovada.
“La propuesta establece un cambio: Rosa hoy no solamente es una pizzería, sino también una especie de bodegón-restaurante familiar actual al que puede ir toda la familia y encontrar desde una milanesa hasta una pizza, un vermú y diferentes cosas”, señaló.
La mudanza también responde a una evolución natural del negocio. Durante un tiempo coexistieron los locales de Ciudad Vieja y Pocitos, pero los cambios de hábitos posteriores a la pandemia terminaron inclinando la balanza hacia la zona costera de Montevideo.
“Mucha gente que antes pedía desde Parque Rodó y le llegaba desde Ciudad Vieja empezó a pedir a Pocitos. Medio que se fue comiendo un poco el local y también la Ciudad Vieja post pandemia cambió mucho”, recordó, quien integra el programa Fuego Sagrado y antes fue jurado de MasterChef.
El nuevo Rosa no apunta a convertirse en un restaurante de gran escala. Por el contrario, Soria defiende una dimensión controlada que permita mantener la ocupación y la operación bajo control. El local cuenta con capacidad para unos 35 a 40 cubiertos en el interior, distribuidos entre la planta principal y un semipiso. A eso se suma una vereda que ganará protagonismo durante los meses más cálidos.
Además, el proyecto incorporó áreas de apoyo que antes no tenía. Para concretarlo, se alquilaron dos propiedades contiguas, lo que permitió sumar espacios de producción, cámaras, vestuarios y servicios para el personal.
“En la escala Montevideo para mí es más seguro tener un lugar un poco más chico, pero que esté lleno”, sostuvo la empresaria gastronómica.
Asimismo, uno de los diferenciales de esta nueva etapa llegará en los próximos meses. El semipiso superior está siendo acondicionado como un estudio de cocina donde se dictarán talleres gastronómicos, una actividad que Soria ya desarrolla con éxito en Jacinto y que ahora busca trasladar también a Pocitos.
“Me estoy armando un pequeño estudio de cocina en la parte de arriba para dar clases y talleres”, adelantó.
La idea es ofrecer cursos para público general, aunque también evalúa propuestas específicas para vacaciones de invierno dirigidas a adolescentes y niños mayores de 10 años.
“Tengo ganas de hacer alguno para las vacaciones de invierno y después para gente que tenga ganas de aprender a cocinar”, explicó.
Aunque evitó revelar el monto de la inversión realizada en el nuevo local, Soria destacó que parte de la obra fue posible gracias a acuerdos de colaboración con distintas marcas, que aportaron productos y servicios a cambio de contenido generado para redes sociales.
La chef, que además de empresaria gastronómica se ha convertido en una figura con fuerte presencia digital, documentó todo el proceso de construcción y apertura a través de su cuenta de Instagram y la de Rosa.
“Fue una gestión interesante de trabajar con marcas. Es una forma muy actual de generar intercambio y a mí me divierte porque también me gusta toda la parte creativa”, comentó.
Ese aprendizaje, asegura, también forma parte del crecimiento empresarial detrás de Rosa. Desde la elección de la ubicación hasta la cantidad de cubiertos o la planificación operativa, la experiencia acumulada en proyectos anteriores fue determinante para diseñar esta nueva etapa.
Por ahora, el foco no está puesto en abrir más sucursales. Después de varias transformaciones desde su nacimiento en Ciudad Vieja, el objetivo es consolidar el presente.
“Me encantaría que Rosa en ocho años sea un restaurante estable, que sea un lugar donde la gente aprenda y que tenga estabilidad económica para todos los que trabajamos acá”, concluyó Soria.
Rosa abre todos los días, de lunes a domingo, entre las 12:00 y las 23:00 horas, en la esquina de Brito del Pino y Charrúa, en Pocitos.