El último informe Situación Uruguay elaborado por BBVA Research, revisó a la baja las perspectivas de crecimiento para este año y planteó que el desafío de fondo ya no pasa por estabilizar la economía, sino por transformarla en un motor de crecimiento sostenido.
La entidad estima que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 1,3% en 2026, por debajo del 1,8% registrado el año anterior, para luego recuperar un ritmo de expansión de 1,8% en 2027. El menor dinamismo responde, según el informe, tanto a un contexto internacional menos favorable como a una desaceleración de la demanda interna. En particular, BBVA Research proyecta que la inversión caerá 4,6% este año, mientras que el consumo privado también moderará su expansión hasta 1,5%.
Pese a ese escenario, el banco sostiene que Uruguay mantiene fortalezas que lo diferencian dentro de la región. Entre ellas menciona una inflación bajo control, un sistema institucional sólido y una recuperación parcial de la competitividad cambiaria, favorecida por el fortalecimiento global del dólar y por la reducción de la tasa de política monetaria aplicada por el Banco Central a comienzos del año. Bajo ese escenario, BBVA Research proyecta un tipo de cambio de $ 41 por dólar hacia fines de 2026.
En materia de precios, el informe prevé que la inflación cerrará el año en 4,5%, todavía dentro del rango objetivo oficial, aunque por encima del 3,7% observado al cierre de 2025. La aceleración respondería principalmente a una política monetaria menos contractiva y al impacto que tuvieron los combustibles sobre el costo del transporte tras la crisis en Medio Oriente. Aun así, el análisis señala que las expectativas inflacionarias permanecen alineadas con los objetivos del Banco Central y que las negociaciones salariales no deberían generar presiones adicionales sobre los precios. La previsión es que la tasa de política monetaria permanezca en 5,75% durante lo que resta del año.
En el frente fiscal, BBVA Research considera que el proceso de consolidación continuará, aunque a un ritmo más lento que el previsto originalmente por el gobierno. La explicación está en que un crecimiento económico más moderado limitará la expansión de la recaudación tributaria, por lo que el ajuste dependerá en mayor medida de una administración más estricta del gasto público, cuya rigidez sigue siendo elevada.
El informe también proyecta un leve deterioro del mercado laboral. La tasa de desempleo pasaría de 7,2% en 2025 a 7,5% este año, mientras que el resultado fiscal consolidado se ubicaría en torno al 4,7% del PIB y la cuenta corriente mostraría un déficit equivalente al 1,1% del producto.
Más allá de las cifras de corto plazo, el mensaje final del estudio pone el foco en un desafío estructural. Para BBVA Research, Uruguay llega a este escenario internacional más complejo desde una posición de fortaleza macroeconómica, pero deberá generar mejores condiciones para aumentar la inversión y la productividad si pretende sostener mayores tasas de crecimiento en los próximos años. En otras palabras, la estabilidad ya no alcanza por sí sola: el próximo paso será convertirla en crecimiento.