El fenómeno tiene además un público muy definido: jóvenes de entre 16 y 24 años, generalmente en pareja, que llegan en busca de flores amarillas sin importar demasiado la variedad. El gasto promedio ronda los $1.000, un ticket que la florería considera acorde al poder de compra de ese público. “Este 21 de septiembre sí solo se venden flores amarillas, no importa cuál sea, los chicos quieren que sea amarillo”, explicaron desde Rivera Flores a InfoNegocios.
El crecimiento de la demanda también está generando un problema de oferta. Este año, la florería agotó las flores amarillas alrededor de las 16 horas y tuvo que rechazar pedidos y clientes. Según explicaron desde Rivera Flores, existe una oferta limitada por parte de importadores y proveedores, aunque cada año se realizan pedidos mayores para intentar acompañar el crecimiento de la fecha. “Podríamos vender hasta más”, señaló.
Otra de las florerías consultadas por InfoNegocios fue Le Fleur, quienes señalaron que este 21 de septiembre "agotamos todo el stock y ahora estamos esperando por el importador".
Para las florerías, además, el fenómeno tiene un valor que va más allá de las ventas de septiembre, está incorporando nuevos consumidores al mercado. Según Rivera Flores, muchos de los jóvenes que compran flores amarillas por primera vez regresan en las semanas o meses siguientes para adquirir otros regalos. A su vez, quienes reciben los ramos también terminan convirtiéndose en clientes. “Son futuros compradores”, resumió el responsable de Rivera Flores.
La preparación para esta fecha comienza varias semanas antes, con pedidos anticipados y cupos de venta limitados, justamente por las restricciones de abastecimiento. Mientras la tradición continúa creciendo en redes sociales, las flores amarillas dejaron de ser simplemente una moda para convertirse en una nueva fecha de consumo dentro del calendario de las florerías. Todavía lejos de las dos jornadas líderes, pero ya capaz de superar a otras fechas comerciales tradicionales.
Un fenómeno que nació de la canción de la telenovela argentina Floricienta, protagonizada por la actriz Florencia Bertotti, hace más de una década; une a enamorados que se regalan flores amarillas y empujan el aumento de las ventas de las florerías hasta hacerlas agotar los stocks.