La transformación digital avanza en toda la región, pero también lo hacen los riesgos. América Latina se consolidó como la zona del mundo más golpeada por los ciberataques, con un promedio de 3.364 ataques semanales por organización durante abril de 2026, según un informe de Check Point Research. La cifra supone un aumento interanual de 20% y coloca a la región por encima de Asia-Pacífico, África, Europa y América del Norte.
El dato enciende una señal de alerta para empresas, organismos públicos y organizaciones de todos los tamaños, en un contexto donde la digitalización de procesos, la adopción de nuevas tecnologías y la creciente exposición de datos amplían la superficie de ataque para los ciberdelincuentes. Según el reporte, la combinación entre una rápida modernización tecnológica y distintos niveles de madurez en ciberseguridad está generando un escenario especialmente atractivo para los atacantes.
Durante abril, las organizaciones latinoamericanas registraron más ataques que las de cualquier otra región del mundo. Mientras América Latina alcanzó los 3.364 ataques semanales por empresa, Asia-Pacífico reportó 3.213, África 2.940, Europa 1.848 y América del Norte 1.499.
El informe también identifica a los sectores más expuestos. Educación encabeza la lista a nivel global, con un promedio de 4.946 ataques semanales por organización, seguido por organismos gubernamentales y empresas de telecomunicaciones. Se trata de industrias que manejan grandes volúmenes de información sensible y que, por su relevancia operativa, suelen convertirse en objetivos prioritarios para grupos criminales.
A nivel regional, Brasil aparece como el país más atacado, con 4.118 incidentes semanales por organización. Le siguen Colombia, con 4.090, y México, con 3.548. Argentina registró 2.800 ataques semanales y un crecimiento interanual de 15%.
La tendencia no es nueva, pero sí muestra una aceleración. Otros estudios difundidos este año ya advertían que las empresas latinoamericanas enfrentan una presión creciente por parte de los ciberdelincuentes, impulsada por ataques cada vez más automatizados, sofisticados y escalables.
Para el sector empresarial, el escenario refuerza la necesidad de incorporar la ciberseguridad como un componente estratégico del negocio y no únicamente como una cuestión tecnológica. La protección de datos, la capacitación de colaboradores, la gestión de accesos y la prevención de incidentes aparecen cada vez más como factores clave para reducir riesgos operativos, financieros y reputacionales en un entorno digital cada vez más desafiante.