Um par ímpar (Paulinho Moska y Zélia Duncan en el Solís)

El próximo 1º de diciembre, con entradas que van desde $ 1.300 a $ 2.600, el Teatro Solís servirá de escenario para recibir a Um par ímpar, el singular doble que conforman los artistas brasileños Paulinho Moska y Zélia Duncan.

Um par ímpar es un doble singular, dado que Paulinho Moska y Zélia Duncan son amigos y compañeros desde su primer disco en solitario, allá por los años ´90. Sí, son más de 25 años de amistad y canciones escritas juntos.

El proyecto ya estaba siendo pensado por los dos artistas desde hace mucho tiempo, cuando comenzaron a componer y grabar perlas como “Carne e Osso”, “O Tom do Amor”, “Sinto Encanto” y “Não”.

Con los años se acercaron cada vez más con los nuevos trabajos hechos juntos, como “Feliz Caminhar” y “Medo do Medo”, grabados respectivamente en los últimos discos Tudo é Um de Zélia en 2019 y Beleza e Medo de Moska en 2018.

Ahora bien, esta idea de gira comenzó a materializarse cuando en 2012 crearon la canción “Um Par Ímpar” que se ha convertido en un himno de encuentro, de libertad, de la pandilla, de la tribu, de la unión de todos nosotros.

Para comenzar el último mes del año a todo sabor con la música brasileña de Zélia y Moska hay que ir al Solís y ser uno más de ese par impar.  

¿Qué tan grande es el “enchufe” del “China Zorrilla”? El Puerto de Colonia prepara una infraestructura de carga de 16 MW por US$ 20 millones

(Por Antonella Echenique) El ferry eléctrico de Buquebus podrá cargar del 20% al 80% en unos 40 minutos, con una potencia de hasta 16 MW y una demanda que puede alcanzar los 40 MWh. A su vez, el buque contaría con más de 5.000 módulos de baterías de iones de litio, con un peso total estimado de entre 250 y 300 toneladas. UTE ejecuta obras de infraestructura eléctrica por unos US$ 20 millones en el Puerto de Colonia, mientras la ANP amplía la terminal para recibir hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje. 

Surf chic en el campo: así es el hotel que creó una playa a 100 km del mar

A más de 100 kilómetros del mar, nos despertamos, abrimos las cortinas y vimos romper las primeras olas del día desde nuestro balcón. Había tablas, arena y surfistas esperando para entrar al agua, pero estábamos en Porto Feliz, en pleno interior de São Paulo. Esa contradicción entre lo que vemos y el lugar en el que realmente estamos es, probablemente, la mejor manera de empezar a contar nuestra experiencia en Boa Vista Surf Lodge.