Con su marca Colinas de Garzón, Agroland quiere producir 150.000 kg de aceite de oliva

La semana pasada se inauguró la planta boutique de elaboración de aceite de oliva extra virgen “Colinas de Garzón”, perteneciente a la firma Agroland, una compañía agroindustrial uruguaya (propiedad del empresario argentino Alejandro Bulgheroni) que cuenta con más de 4.000 hectáreas destinadas a producir alimentos y productos forestales. La planta está equipada con maquinaria industrial de última generación y es capaz de moler más de 70 toneladas de aceitunas por día. Para el 2012, la empresa estima producir entre 130.000 y 150.000 kg de aceite extra virgen, en su gran mayoría destinados al mercado interno.

También prevén exportar hacia Argentina y eventualmente a Brasil y Estados Unidos. Para el proyecto olivícola se han seleccionado 12 variedades de cultivo provenientes de Italia, España, Francia, Israel y Argentina, lo que permite elaborar un aceite de oliva de excelente calidad, apto según exigencias internacionales del Consejo Oleícola Internacional - COI, adaptándose perfectamente a la demanda del consumidor. Colinas de Garzón ya ha recibido premios a nivel internacional. El corte de cinta lo hizo el presidente José Mujica.

¿Qué tan grande es el “enchufe” del “China Zorrilla”? El Puerto de Colonia prepara una infraestructura de carga de 16 MW por US$ 20 millones

(Por Antonella Echenique) El ferry eléctrico de Buquebus podrá cargar del 20% al 80% en unos 40 minutos, con una potencia de hasta 16 MW y una demanda que puede alcanzar los 40 MWh. A su vez, el buque contaría con más de 5.000 módulos de baterías de iones de litio, con un peso total estimado de entre 250 y 300 toneladas. UTE ejecuta obras de infraestructura eléctrica por unos US$ 20 millones en el Puerto de Colonia, mientras la ANP amplía la terminal para recibir hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje. 

Surf chic en el campo: así es el hotel que creó una playa a 100 km del mar

A más de 100 kilómetros del mar, nos despertamos, abrimos las cortinas y vimos romper las primeras olas del día desde nuestro balcón. Había tablas, arena y surfistas esperando para entrar al agua, pero estábamos en Porto Feliz, en pleno interior de São Paulo. Esa contradicción entre lo que vemos y el lugar en el que realmente estamos es, probablemente, la mejor manera de empezar a contar nuestra experiencia en Boa Vista Surf Lodge.