Del producto al dato (la nueva economía de las empresas tradicionales)

Muchas compañías descubren que el e-commerce representa una porción marginal de la facturación, pero una porción creciente del conocimiento sobre el mercado. Los datos sobre hábitos de consumo, frecuencia de compra y sensibilidad al precio tienen hoy, según Nicolas Demarco, gerente general de Ledevit, un valor económico que muchas veces supera el margen generado por la venta en sí misma.

Durante años, la discusión empresarial giró alrededor de variables relativamente previsibles: producción, distribución, precio y volumen. Hoy, en cambio, las compañías enfrentan un desafío mucho más complejo. Ya no alcanza con fabricar bien ni con tener una red comercial consolidada. La nueva ventaja competitiva pasa por comprender al consumidor en tiempo real, interpretar datos y construir múltiples puntos de contacto con el mercado.

La transformación que están atravesando numerosas empresas revela precisamente ese cambio de época. El fenómeno más interesante no es la apertura de nuevos canales digitales ni el desembarco en plataformas de comercio electrónico. Lo verdaderamente relevante es que el canal dejó de ser una vía de venta para convertirse en una fuente de información estratégica.

En este nuevo escenario, muchas compañías descubren que el e-commerce representa una porción marginal de la facturación, pero una porción creciente del conocimiento sobre el mercado. Los datos sobre hábitos de consumo, frecuencia de compra, comportamiento regional y sensibilidad al precio tienen hoy un valor económico que muchas veces supera el margen generado por la venta en sí misma.

Por eso, la discusión ya no pasa por elegir entre marketplace o tienda propia. La verdadera cuestión es cómo construir un ecosistema omnicanal capaz de integrar distribuidores, canales digitales, vendedores tradicionales y consumidor final. La competencia dejó de ser entre canales; ahora la competencia es entre modelos de gestión de información.

Este cambio también está modificando la cultura empresarial. Las organizaciones que durante décadas estuvieron orientadas al B2B deben aprender a convivir con la lógica del consumidor final, mucho más dinámica, exigente y cambiante. Esa adaptación obliga a replantear estructuras internas, acelerar procesos de decisión y profesionalizar áreas que históricamente tenían un rol más administrativo que estratégico.

Otro cambio significativo es la diversificación. Las empresas buscan depender cada vez menos de una única categoría, un único cliente o incluso un único mercado. La volatilidad económica enseñó que la concentración aumenta los riesgos. Por eso aparecen nuevas líneas de productos, alianzas estratégicas, desarrollos conjuntos y una renovada vocación exportadora.

En paralelo, también cambia la relación con los distribuidores. Durante años se interpretó que la digitalización amenazaba a los intermediarios tradicionales. La experiencia demuestra que las estrategias más exitosas son aquellas que utilizan los canales digitales para complementar y fortalecer las redes existentes, no para reemplazarlas. Los datos obtenidos en el contacto directo con el consumidor pueden transformarse en información valiosa para toda la cadena comercial.

La conclusión es clara. El principal desafío de las empresas ya no consiste únicamente en vender más. Consiste en aprender más rápido que sus competidores. En una economía atravesada por cambios tecnológicos, nuevos hábitos de consumo y mercados cada vez más fragmentados, la información se convirtió en un activo tan importante como las fábricas, las marcas o el capital financiero.

Las compañías que logren combinar eficiencia operativa, cercanía con el consumidor, capacidad de innovación y lectura permanente de los datos tendrán mayores posibilidades de crecer cuando el mercado vuelva a expandirse. Porque en la economía actual, el diferencial no está solamente en lo que una empresa produce, sino en lo que es capaz de entender.

La Resistance Boulangerie abre en Pocitos y mira al Prado como próximo destino

La marca fundada por Daniel Bennseñor abrirá en una esquina de Pocitos un local de formato más chico, dedicado exclusivamente a panadería. La apertura llega luego de una inversión clave: una planta de producción de 600 m² que centralizó la elaboración y le permitió a la empresa ordenar procesos y proyectar nuevas aperturas.

Tren-tram quiere cambiar la movilidad en Uruguay (Stadler estima que las primeras dos líneas podrían operar en 2031 y proyecta una inversión inicial de US$ 780 millones)

(Por Antonella Echenique) En 2024 se presentó el proyecto de tren-tranvía que Stadler proponía para unir El Pinar con Montevideo. Ahora, la compañía actualizó su planteo y lo transformó en una red de 5 corredores metropolitanos. La primera fase está estimada en US$ 780 millones, contempla 30 unidades de material rodante CITYLINK y un horizonte de 25 años: tres años de construcción y 22 años de operación y mantenimiento bajo concesión.

Producto del Año (POY) desembarca en Argentina: el sello global que convierte la opinión de los consumidores en una ventaja comercial

(Por Juliana Pino) El reconocimiento internacional que nació en Francia hace casi 40 años llega por primera vez a la Argentina y Uruguay. El modelo busca validar la innovación con estudios independientes realizados a consumidores reales y otorgar a las marcas ganadoras el derecho a utilizar el sello “Elegido Producto del Año por consumidores argentinos”. 

Altius prepara hasta 17 proyectos con el fideicomiso de US$ 45 millones (habrá desarrollos en Canelones, Maldonado y Montevideo)

(Por Antonella Echenique) El vehículo financiero aprobado por el BCU ya tiene 12 proyectos definidos. En diálogo con InfoNegocios, Joseph Preschel, director de Península Investments Group, contó qué desarrollos integran la cartera inicial, cuáles serán las zonas de expansión y no descartó una nueva emisión para el próximo ciclo de negocios.