¿Compradores en piloto automático? (la revolución del agentic commerce)

Según Eduardo Laens, CEO de Varegos, hoy ya se vislumbra el futuro de las compras agénticas (autónomas, con IA) dentro de los grandes jugadores. El posicionamiento de empresas como Perplexity y Open IA por ofrecer a sus usuarios una experiencia de concierge digital para sus necesidades de compra online es abierta y poderosa.

La adopción de estos agentes de compra no será homogénea entre generaciones, de hecho, existe ya una brecha generacional en la confianza hacia la IA y los consumidores más jóvenes tienden a abrazar estas herramientas con más facilidad, mientras que los mayores muestran mayor escepticismo. Un estudio internacional reciente reveló que uno de cada tres compradores de la Generación Z y uno de cada cuatro millennials ya prefieren acudir a plataformas de IA generativa (como ChatGPT) para decidir qué comprar en lugar de usar buscadores, redes sociales o incluso influencers. Además, 23% de los Gen Z y 27% de los millennials dicen confiar más en recomendaciones dadas por IA que en las hechas por humanos. En cambio, entre la Generación X y los baby boomers la penetración es mucho menor: apenas 13% de Gen X y 3% de boomers usan herramientas de IA a diario, lo cual refleja su menor familiaridad y confianza en estas tecnologías.

Para los nativos digitales (Gen Z y buena parte de millennials), hablar con una IA es casi natural, porque crecieron con Siri, Alexa y las sugerencias algorítmicas de Netflix o TikTok. Ven a la IA como “una compañera de confianza, no solo una herramienta”, de ahí que la integración de compras en ChatGPT les resulte atractiva y conveniente. Por ejemplo, para un joven de menos de 20 años será natural decir: “ChatGPT, recomiéndame zapatillas para correr por menos de 100 dólares”, fiándose de que el bot le dará buenas opciones imparciales, y quizás compre sin siquiera visitar las tiendas online directamente.

Por el contrario, los compradores mayores tienden a valorar el control y la experiencia tradicional. Un boomer quizás prefiera googlear productos, leer múltiples reseñas, comparar precios personalmente y ver todas las opciones antes de decidir. La idea de entregar la tarjeta de crédito a un agente automatizado que decide qué comprar puede parecerles arriesgada. No es solo una cuestión técnica, sino también cultural: la confianza en agentes autónomos varía enormemente según costumbres y valores. Por ende, es probable que las generaciones mayores –y algunos segmentos de cualquier edad– resistan delegar por completo sus decisiones de compra, al menos hasta que los agentes demuestren ser sumamente confiables, transparentes y reversibles en sus acciones.

¿Por qué delegaríamos nuestras compras a una IA? La propuesta de valor es tentadora: ahorrar tiempo y esfuerzo. Un agente inteligente puede convertir un proceso engorroso en algo casi mágico. Lo “imposible” de coordinar múltiples servicios se vuelve trivial para la IA, que actúa como estratega, negociadora y administradora logística personal. El resultado es un proceso personalizado, eficiente y coherente, en lugar de un caos estresante.

En el día a día, las ventajas más inmediatas son la comodidad y velocidad. Un agente como ChatGPT Shopping integra la inspiración, comparación y pago en un solo flujo. Sus sugerencias se sienten espontáneas y contextuales: puede leerte el calendario y decir “Tu aniversario es la semana próxima, ¿te reservo un restaurante?”, o calcular que te vas a quedar sin comida para tus perros y simplemente comprarlo. Esta proactividad quita carga mental al usuario. Además, la IA podría negociar mejores precios o combos que quizás un usuario solo no lograría. En teoría, el agente siempre vela por tus intereses: optimiza por precio, calidad y conveniencia en base a tus prioridades (sean ecológicas, de marca preferida, etc.). Y a diferencia de un humano, puede monitorear innumerables fuentes en segundos, desde reviews hasta stock en tiempo real, para fundamentar sus recomendaciones.

Es posible que estemos encaminados a un mundo donde la mayoría de las compras cotidianas ocurran en piloto automático, negociadas entre algoritmos que buscan optimizar cada céntimo y cada segundo. Pero también puede que surja un consumidor más informado y exigente, que demande “agentes confiables, pero bajo mi control”. Quizá la pregunta no sea blanco o negro, sino cómo equilibrar la delegación con el control.

Queda por ver si las voces de los consumidores y la regulación impondrán contrapesos para preservar la agencia individual. En esta encrucijada, una cosa es cierta: el comercio del futuro no será igual al que conocemos, y la elección entre simpleza y autonomía será uno de los grandes dilemas que todos, como compradores, tendremos que resolver.

Marcando la Z del polo (con inversión que superará los US$ 60 millones José Ignacio se prepara para el barrio privado La Zeta)

Lo dijimos en una nota reciente, Punta del Este se convirtió en uno de los principales lugares para proyectos inmobiliarios vinculados al “deporte de los reyes”: el polo. En esta ocasión, dialogamos con el empresario argentino Claudio Scalise, quien junto a sus compatriotas Gonzalo Pieres –padre– y Osvaldo Brucco, soñó con este proyecto que en poco tiempo comenzará a tomar forma y se llamará La Zeta – José Ignacio, un barrio privado en el que el polo será el centro de una comunidad que buscará vivir el confort y la elegancia.

Córdoba camino a salir del podio de las provincias que más exportan: Neuquén viene como un tren (y hasta Santa Cruz podría superarnos)

Córdoba sigue siendo la tercera provincia exportadora del país: en el primer semestre de 2026 vendió al exterior USD 5.601 millones, detrás de Buenos Aires (USD 15.965 millones) y Santa Fe (USD 9.357 millones). Pero el mapa empieza a moverse. Desde 2023 Córdoba creció 31,8%, mientras Neuquén avanzó 156,6% y Santa Cruz 128,1%. Si —sólo como ejercicio especulativo— esas velocidades relativas se prolongaran hacia 2031, Neuquén pasaría al segundo lugar y Santa Cruz quedaría prácticamente a la par de Córdoba.

¿Una nueva puerta al mundo? Paraguay vuelve a mirar a Uruguay para mover sus cargas

(Por MV) Paraguay analiza una nueva alternativa para ampliar sus opciones de salida al mundo. Durante una reciente misión comercial en Uruguay, representantes de Rediex visitaron el Puerto Logístico Punta Sayago, un predio de 187 hectáreas próximo al Puerto de Montevideo, donde se presentó una propuesta para establecer un centro de transferencia de carga paraguaya, inicialmente con conexión terrestre y, eventualmente, con una conexión fluvial para contenedores.