Un emprendimiento que recicla residuos agrícolas y genera empleo rural (Mare Sustentable proyecta su expansión en la región)

(Por Antonella Echenique) Mare Sustentable es mucho más que un proyecto ecológico. Andrea Ramagli transformó la preocupación por los residuos en una idea que, además de cuidar el medio ambiente, da trabajo a mujeres rurales en Uruguay. Un ejemplo claro de economía circular con impacto social.

 

La pandemia fue el punto de partida para Mare Sustentable, un emprendimiento que utiliza silobolsas, un residuo agrícola, para crear productos ecológicos. Con más de 35 artículos y un fuerte enfoque social, el proyecto sigue creciendo y busca expandirse hacia otros países de la región.

Andrea Ramagli, tiene incorporado en su vida diaria cuidar el medio ambiente, y una vez que descubrió residuos en el campo imagino en un principio utilizarlo como fundas para las tablas de surf, y más adelante se transformó en mochilas y bolsas.

Mare Sustentable nació en plena pandemia, cuando Andrea, que siempre se interesó por el cuidado del planeta, vio una oportunidad para hacer algo más con los plásticos que encontraba por el campo donde trabaja su marido, productor agropecuario. “Empecé a investigar qué podíamos hacer con esos materiales. Fue así como me encontré con los bolsones de plastillera y me di cuenta de que podíamos reutilizarlos para hacer productos útiles y duraderos. Empezamos con fundas para tablas de surf, porque en casa somos surfistas y conocíamos bien el material. De ahí surgió todo”, comentó. 

Más adelante, descubrió el potencial del residuo silobolsa, otro material agrícola que utilizaron para seguir creando productos, como mochilas y bolsas, que demostraron ser muy resistentes. Además, el proyecto se destaca por su enfoque social con las mujeres rurales. “Cuando conocí a Sandra, una costurera en Cerro Colorado, Florida, me di cuenta de que las mujeres rurales podían ser una pieza clave en este proyecto. Muchas de ellas no tenían acceso a empleo formal, pero sabían coser y tenían máquinas en sus casas. Ahí entendí que no solo estábamos creando productos ecológicos, sino también generando oportunidades para estas mujeres”, explicó.

A partir de esa primera conexión con Sandra, el proyecto se estructuró y comenzaron a sumar más talleres en localidades como Young, Río Negro y Curtina, Tacuarembó. Actualmente, la marca cuenta con una red de costureras rurales que trabajan desde sus casas, una ventaja en lugares donde las distancias son largas y el acceso al empleo es limitado.

A medida que el emprendimiento creció, Mare Sustentable recibió varios premios importantes, como el Premio Nacional de Ambiente 2023 y el Premio Bioeconomía Circular, que le dieron un impulso significativo. A su vez, se consagró ganador del BiGPitch a finales del 2024.“Esas distinciones nos ayudan a posicionarnos y a mostrar que estamos comprometidos con el medio ambiente y la economía circular. Además, al estar certificados, logramos mayor confianza de las empresas, especialmente para la venta de productos corporativos”, aseguró Ramagli.

Con más de 35 productos en su catálogo, entre ellos bolsas, mochilas y otros artículos personalizados, la marca sigue expandiéndose. Además de su enfoque en la venta corporativa, cuenta con puntos de venta y una tienda online. La marca tiene planes de seguir creciendo dentro de Uruguay y, eventualmente, llevar su modelo a la región. “Mi sueño es que el emprendimiento siga creciendo, que podamos abrir más talleres y darle trabajo a más mujeres rurales. También nos gustaría replicar este modelo fuera de Uruguay, y para eso estamos trabajando”, señaló.

En un futuro cercano, busca seguir desarrollando nuevos productos, mejorar su presencia en las ferias de sostenibilidad y continuar con su misión de concientizar sobre el consumo responsable.“Lo que más quiero transmitir es que cada vez que elegimos productos como los nuestros, estamos haciendo algo por el medio ambiente”, finalizó.

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