Tenderis proyecta sumar 50 clientes y prepara su salto regional con su plataforma de IA para licitaciones

La startup uruguaya Tenderis, creada por  Alcides Rosano y Felipe Cestau, proyecta sumar 50 nuevos clientes antes de fin de 2026 y evalúa comenzar su expansión por Latinoamérica. La plataforma utiliza inteligencia artificial para detectar oportunidades de negocios en compras públicas, analizar pliegos y facilitar la preparación de ofertas.

El modelo funciona mediante suscripciones de US$ 35 mensuales para el plan básico y US$ 119 para el avanzado, que es el más vendido. La empresa no divulga todavía su cantidad de clientes ni su facturación, aunque sus fundadores aseguran que uno de cada tres que prueba la plataforma termina contratando el servicio. También cuentan con planes personalizados para empresas que requieren integraciones o desarrollos específicos.

Tenderis reúne más de 1,5 millones de licitaciones históricas desde 2002 y suma información de organismos como Salto Grande, la CND, la AUF y la CARU. Su propuesta apunta a reducir el tiempo que las empresas destinan a revisar oportunidades: en sectores como la construcción, un pliego puede superar las 120 páginas y decenas de archivos adjuntos, mientras que la IA genera resúmenes, responde consultas sobre los documentos y permite consultar antecedentes de precios para elaborar ofertas más competitivas.

El emprendimiento fue desarrollado con capital propio, destacando el tiempo invertido y sin inversores externos, complementado con créditos de infraestructura y beneficios de programas como Google for Startups, Amazon AWS y NVIDIA Inception. Tras consolidarse en Uruguay, sus fundadores apuntan a llevar el modelo a otros mercados latinoamericanos, aprovechando la similitud de los sistemas de compras públicas de la región.

Surf chic en el campo: así es el hotel que creó una playa a 100 km del mar

A más de 100 kilómetros del mar, nos despertamos, abrimos las cortinas y vimos romper las primeras olas del día desde nuestro balcón. Había tablas, arena y surfistas esperando para entrar al agua, pero estábamos en Porto Feliz, en pleno interior de São Paulo. Esa contradicción entre lo que vemos y el lugar en el que realmente estamos es, probablemente, la mejor manera de empezar a contar nuestra experiencia en Boa Vista Surf Lodge.