Cuentan con cinco modelos de máquinas, están diseñadas para abastecer grandes flujos de personas y tiene un sistema que dosifica y mezcla los productos, realiza su propia limpieza y permite el cobro electrónico. “Esa máquina es como un negocio propio que no tiene personas a cargo y tiene un mantenimiento diario que es mínimo”, explicó Leonardo Ascárate, socio fundador y estratega de marca, quien señaló que las principales tareas son la reposición de agua e insumos y suministrarle internet.
Aunque los batidos proteicos son el producto principal, las máquinas pueden ofrecer café gourmet, granolas con proteína y otros productos vinculados a la alimentación saludable. La compañía también desarrolla sus propias proteínas y cuenta con un catálogo de sabores que busca diferenciar la experiencia de la tradicional compra de suplementos. “Tenemos un catálogo de sabores que es casi único”, destacó Ascárate.
El modelo comenzó vinculado al mundo fitness, pero en Chile fue ampliando sus puntos de instalación hacia espacios de alto flujo como hospitales, clínicas, coworks, cafeterías, shoppings y universidades. Según dijo Pablo González, socio fundador de la empresa a InfoNegocios, los hospitales y clínicas se encuentran entre los puntos de mayor consumo, debido al movimiento constante de personas y trabajadores durante las 24 horas.
La lógica del negocio es instalar las máquinas donde exista un flujo suficiente para sostener su funcionamiento continuo. “Tienes un punto de funcionamiento trabajando 24/7, vendiendo batidos a demanda”, explicó Ascárate. La empresa incluso cuenta con sistemas para calcular la rentabilidad de cada máquina como unidad de negocio.
En cuanto a Uruguay, Sweet Protein está preparando el terreno en materia de importación, administración y representación y comenzó una búsqueda de inversores locales que quieran replicar el modelo. “Apuntamos al mercado corporativo”, indicó el estratega de marca, además de gimnasios, y otros puntos de alta circulación.
En empresas, la propuesta apunta a funcionar como una alternativa a las tradicionales máquinas de snacks, ofreciendo a los trabajadores una opción vinculada a la nutrición y el bienestar.
La llegada a Uruguay está estimada para el primer trimestre de 2027, aunque todavía se encuentran definiendo los costos de importación de los equipos. Mientras tanto, la empresa continúa expandiendo su modelo desde Chile hacia otros mercados de la región. Un acuerdo con Smart Fit abre además una nueva etapa de expansión regional. Actualmente, la empresa está implementando planes piloto en Chile junto a la cadena de gimnasios y prevé avanzar posteriormente en Colombia, Perú, Panamá y México.