En ese escenario, Uruguay aparece con un intercambio comercial que, aunque de escala reducida, viene creciendo: en 2025 las exportaciones uruguayas de bienes hacia las islas alcanzaron US$ 2,31 millones, frente a US$ 2,15 millones en 2024 y US$ 1,33 millones en 2022. Entre enero y agosto de 2026 ya se habían registrado otros US$ 1,67 millones.
La nueva política argentina, sin embargo, no apunta actualmente a cualquier empresa que venda a las Malvinas. Milei anunció un endurecimiento de las sanciones contra compañías vinculadas con actividades de explotación de recursos naturales en las islas, particularmente el proyecto petrolero Sea Lion, y Argentina ya presentó una denuncia penal contra Navitas Petroleum, sus subsidiarias y otros actores vinculados al proyecto. El Gobierno argentino también ha advertido sobre posibles medidas contra otros participantes y proveedores, aunque todavía no está definido públicamente hasta dónde llegará el alcance de las sanciones.
Mientras tanto, los registros de comercio exterior muestran que existe una red de empresas uruguayas que mantiene negocios con las islas. Entre los principales exportadores aparecen Pamer, Perenne, CICSSA, Ontelur, Nadetir y Molinos San José, con productos que van desde envases de papel y cartón hasta frutas, verduras, alimentos para animales, plásticos y carne. En los últimos dos años, Uruguay exportó unos US$4 millones a las islas, según registros basados en declaraciones aduaneras.
Uno de los casos que permite dimensionar la conexión con el mercado argentino es Pamer. La empresa exportó en 2026 unos US$677.000 a Malvinas y, en el mismo período, US$1,17 millones a Argentina. Su principal producto de exportación son los envases de papel y cartón. CICSSA presenta una situación similar: registró US$198.152 de exportaciones hacia Malvinas en 2026, mientras que sus operaciones de comercio exterior también están vinculadas con Argentina, principalmente como mercado de abastecimiento.
El comercio uruguayo con las islas no se limita a productos industriales. Perenne, por ejemplo, lleva exportados US$273.399 a Malvinas en 2026, fundamentalmente frutas y hortalizas, mientras que Ontelur, una empresa dedicada al aprovisionamiento marítimo, registra US$100.414 en exportaciones hacia ese destino durante el año.
Ahora bien, la incógnita es si la ofensiva argentina puede trascender el sector petrolero y alcanzar, directa o indirectamente, a empresas de otros rubros que comercian con las islas. La respuesta dependerá del alcance de las nuevas normas que impulse Buenos Aires y, especialmente, de si las sanciones terminan contemplando a proveedores, socios comerciales o compañías con operaciones en Argentina. Por eso, más que el monto relativamente pequeño del comercio bilateral, el foco está puesto en qué empresas están detrás de esos negocios y qué grado de exposición tienen frente a la nueva estrategia del gobierno argentino.