Cada día la logística se pone en marcha para asegurar que los productos Doña Coca lleguen a todos los rincones del país. En esa dinámica diaria, la marca encontró una oportunidad para seguir evolucionando.
Reafirmando su compromiso con el cuidado del entorno, la empresa incorporó vehículos eléctricos a su flota, logrando una disminución del 68% en las emisiones generadas por sus traslados diarios.
Con la convicción de que cada mejora cuenta y que el impacto se gestiona día a día, Doña Coca viene desarrollando distintas acciones de forma sostenida en el tiempo. Ésta es una más dentro de ese camino. Otro ejemplo es la planta industrial en Montes, que desde hace años funciona con más de 1.600 paneles fotovoltaicos, que abastecen el 25% de sus necesidades eléctricas.
“Avanzar también es hacerse cargo de cada paso que damos”, señala Joaquín Phillipps, gerente de cadena de suministro de Doña Coca. Una idea que se traduce en “decisiones concretas para cuidar lo que se comparte y proyectar el negocio con una mirada a largo plazo”, complementó.
Joaquín Phillipps, gerente de cadena de suministro de Doña Coca
La nueva flota acompaña el ritmo del trabajo de manera más limpia y silenciosa, sumando tecnología que aporta eficiencia y coherencia con los valores de una empresa comprometida, moderna y cercana.
En ese sentido, Joaquín destaca que los cambios reales son los que se trabajan día a día y se consolidan en el tiempo, como parte de un camino que la empresa eligió recorrer con responsabilidad.
Con esta incorporación, Doña Coca sigue consolidando su posicionamiento de marca líder, que apuesta por un futuro más sostenible para toda la sociedad.