De furor en redes a plan de franquicias: Berrinche prepara dos nuevos locales y quiere llevar su pizza estilo Detroit a más barrios

(Por Antonella Echenique) A poco más de un año de su lanzamiento, la marca Berrinche especializada en pizza estilo Detroit prepara una nueva etapa de crecimiento: importa equipamiento para aumentar capacidad, proyecta al menos dos aperturas y mantiene conversaciones para desarrollar franquicias.

Lo que comenzó como una idea entre amigos hoy ya tiene planes de expansión. Berrinche, la marca que apostó por introducir la pizza estilo Detroit en Uruguay, proyecta abrir al menos dos nuevos locales, trabaja en la importación de equipamiento para aumentar capacidad productiva y analiza desarrollar un modelo de franquicias para escalar el negocio.

“Estamos importando nuevo equipamiento con la idea de seguir creciendo y abrir al menos dos locales más. La intención es inaugurar uno antes de fin de año y posiblemente otro durante el próximo año o en temporada; todavía estamos definiendo los tiempos”, contó a InfoNegocios Iván Cándido, cofundador de Berrinche.

A su vez, la marca ya recibió propuestas para expandirse bajo el formato de franquicias. “Creemos que el formato de berrinche es muy replicable. Hoy ya estamos teniendo conversaciones con personas interesadas y viendo cómo podría darse esa expansión”, adelantó.

La marca nació a principios del año pasado de la mano de Cándido, Félix Forastier y Mateo Bruzzone, tres amigos que decidieron convertir en negocio una idea que empezó casi como un experimento gastronómico. “Uno de nosotros estaba viviendo afuera y lo que arrancó como una idea entre amigos terminó convirtiéndose en un proyecto serio”, recordó Cándido. Mientras él ya tenía experiencia en gastronomía (sector en el que trabaja hace más de una década), sus socios provenían de otros rubros.

La apuesta fue traer un producto poco explorado en el mercado local: la pizza estilo Detroit, una variedad que surge en Estados Unidos, caracterizada por su masa alta, forma rectangular y bordes crocantes caramelizados.

“Durante viajes y experiencias afuera tuvimos la oportunidad de probar este estilo de pizza y nos llamó mucho la atención por su personalidad, textura y lo diferente que era a lo que estábamos acostumbrados a ver acá”, explicó.

Según Cándido, el objetivo siempre fue ofrecer algo novedoso sin perder cercanía con un producto popular. “Aunque tiene procesos y características distintas a la pizza clásica de bar, sigue siendo pizza y mantiene esa esencia tan cercana para el uruguayo”, señaló.

Desde la apertura, el crecimiento fue sostenido y estuvo acompañado por una poderosa presencia en redes sociales, donde la marca logró generar expectativa y curiosidad alrededor de una propuesta distinta dentro del universo pizzero. “Creemos que la gente está abierta a probar cosas nuevas, aunque el uruguayo sigue siendo bastante tradicional con la comida”, sostuvo el cofundador. 

Sin embargo, entiende que hay cada vez más espacio para diferentes estilos de pizza, en un contexto donde la pizza napolitana también ganó protagonismo y elevó el estándar de la categoría. “Hay momentos para una pizza napolitana, momentos para una pizza clásica de bar y, por suerte, cada vez más gente elige una pizza de Berrinche”, afirmó.

Actualmente, la marca cuenta con siete variedades fijas: clásica, caprese, bondiola, pepperoni, aceitunas, mortadela y fugazzeta rellena, además de ediciones especiales o sabores limitados que suelen tener buena repercusión entre el público.

La clásica es la variedad más pedida, seguida por la de pepperoni. Sin embargo, una de las pizzas más distintivas de la marca terminó siendo la fugazzeta rellena, que propone una reinterpretación con identidad propia frente a la versión tradicional argentina.

El crecimiento del negocio también implicó ajustes operativos. Desde la apertura, Berrinche incorporó equipamiento para aumentar producción, reorganizó procesos y amplió el equipo de trabajo, incluyendo más repartidores para responder a la demanda.

A diferencia de muchas marcas gastronómicas, la marca opera únicamente con delivery propio y no trabaja con aplicaciones de reparto. “Entendemos que es la mejor forma de llegar al cliente y de cuidar la experiencia completa, además de evitar los sobrecostos que muchas veces generan estas plataformas”, explicó Cándido.

El próximo desafío, agregan, pasa por salir un poco más del circuito de redes sociales y acercar la propuesta a consumidores que todavía no conocen el producto. La apuesta es que quienes están acostumbrados a la pizza de bar también encuentren en la pizza estilo Detroit una alternativa para sumar a la rotación.