Punta del Este vuelve a posicionarse en el mapa global del real estate con el avance del Cipriani Ocean Resort, Club Residences & Casino, el proyecto impulsado por Giuseppe Cipriani que marca el resurgimiento del histórico Hotel San Rafael y redefine el desarrollo inmobiliario de alta gama en Uruguay.
El complejo, diseñado por el reconocido arquitecto Rafael Viñoly, integra la restauración de un ícono patrimonial con arquitectura contemporánea de vanguardia y contempla un master plan de tres torres de gran altura, junto con un casino, centro de convenciones, residencias de lujo y espacios de servicios.
La primera etapa del desarrollo —que abarca una superficie de 54.000 m²— incluyó la restauración del hotel, la construcción del casino, el centro de convenciones y la infraestructura necesaria para el crecimiento del complejo. Actualmente, el proyecto avanza en su segunda fase, con el inicio de la primera torre residencial.
En este contexto, ya se encuentra en ejecución la Torre I, que alcanzará los 260 metros de altura y 55 niveles, convirtiéndose en la torre más alta de Uruguay. La obra es llevada adelante por CRIBA y avanza a ritmo sostenido, con un esquema de producción que ya permite alcanzar un nivel por semana.
“Estamos frente a una obra que no solo es desafiante por su altura, sino por el nivel de precisión, coordinación y planificación que requiere. Es un proyecto que eleva el estándar de la construcción en Uruguay”, señaló Juan José Alvarez, Gerente de Proyectos de CRIBA.
Una obra de escala inédita
La magnitud del proyecto se refleja en sus cifras: la estructura de hormigón armado demandará más de 25.000 m³ de hormigón y 4.000 toneladas de acero. En su etapa inicial, se ejecutó una fundación compuesta por 81 pilotes de 1,60 metros de diámetro y 16 metros de profundidad, junto a un cabezal de 4.200 m³ de hormigón y 900 toneladas de acero.
Actualmente, la obra moviliza a más de 120 operarios en simultáneo, junto a un equipo multidisciplinario de profesionales que coordina logística, compras, calidad y seguridad, en una operación continua.
“El nivel de actividad en obra es constante. Trabajamos para sostener un ritmo de producción que hoy supera los 1.500 m³ de hormigón y 250 toneladas de acero por mes”, destacó Alvarez.
Innovación aplicada a la construcción en altura
El proyecto incorpora soluciones constructivas de última generación en la región, como sistemas de armaduras industrializadas y encofrados autotrepantes que permiten optimizar tiempos y mejorar la productividad.
Además, se desarrolló un hormigón específico para la obra, diseñado a partir de múltiples ensayos para cumplir con exigentes parámetros estructurales y de durabilidad.
“Cada solución fue pensada específicamente para este proyecto. Desde el diseño del hormigón hasta los sistemas constructivos, todo responde a la necesidad de lograr eficiencia sin comprometer la calidad”, explicó el referente de CRIBA.
Un desarrollo que mira al futuro
El master plan del complejo contempla además la construcción de otras dos torres: una de 170 metros y otra que alcanzará los 320 metros de altura, proyectándose como la más alta de Sudamérica.
Con la Torre I en plena ejecución, el desarrollo Cipriani ya comienza a transformar el perfil urbano de Punta del Este y anticipa un nuevo capítulo en la arquitectura y la construcción de la región.