La inteligencia artificial ya no solo responde consultas o redactar correos: también llama a potenciales clientes, insiste cuando no obtiene respuesta y coordina reuniones con equipos comerciales. En Roma AI, una ejecutiva digital llamada Romina agendó 58 reuniones en apenas dos semanas, después de contactar a 1.869 personas.
Para alcanzar ese resultado, registró 8.847 interacciones: 3.608 llamadas, 4.471 correos electrónicos y 768 mensajes de WhatsApp. Del total de personas contactadas, 207 manifestaron interés en la propuesta.
El trabajo incluye situaciones habituales de cualquier equipo de ventas. En uno de los casos registrados, Romina retomó el contacto con un gerente que estaba de licencia y consiguió coordinar una reunión que luego derivó en un segundo encuentro con el equipo técnico. En otro, siguió una derivación desde el área comercial hasta tecnología de una empresa de retail.
Además de agendar reuniones, la herramienta puede confirmar la asistencia, intentar recoordinar encuentros y preparar propuestas cuando se las solicitan.
Según explicó Richard Barbera, CEO y cofundador de Roma AI, el cambio pasa por liberar a los vendedores de parte de las tareas de prospección y seguimiento, para que puedan concentrarse en comprender las necesidades del cliente, negociar y cerrar negocios.
Ahora bien, agendar reuniones no equivale a concretar ventas. El desafío será medir cuántas de esas oportunidades avanzan y qué impacto tienen en los resultados de las empresas.
La incorporación de agentes de IA a los equipos comerciales plantea un desafío para las empresas: definir qué tareas delegar en la tecnología y cuáles seguirán dependiendo de los vendedores.